22 Jul 2020

LA PROYECCIÓN EN LA RELACIÓN TERAPÉUTICA.

Definición y ejemplo.

La proyección es un mecanismo de defensa de la angustia. Lo peligroso de uno es visto fuera, en el otro. Es así porque resulta insoportable, inmanejable o insegurizante advertirlo como algo mío. Esta es la especialidad del desconfiado, celoso, envidioso y susceptible Holly que, no preguntándose «por todo esto en mi», lo advierte frente a sí con tanta nitidez. El enemigo está fuera. Cuanto más grande es la sombra que arrojo a lo propio, mayor es la película que proyecto sobre el otro.

Pero no sólo proyectamos la inevitable oscuridad, también los propios aspectos luminosos; por ejemplo, Cerato es diestro en despojarse de su sabiduría proyectándola en el otro, a quien consulta cada tanto. El otro sabe, yo no.

La proyección es habitual y materia de trabajo y formulación. Pacientes y terapeutas proyectan lo propio en el campo de la relación terapéutica, tanto los aspectos sanos como los insanos. Justo por esto es importante el proceso terapéutico personal del TFI.

En esta oportunidad, daré cuenta de la proyección de lo negativo, con un ejemplo del grupo de supervisión.

Una Terapeuta Floral Integrativa, supervisa a una nueva paciente que tiene conocimientos de esencias florales. Comienza diciendo que se siente muy enfadada con su paciente, «Estoy rabiosa». En los 2 primeros encuentros, luego de explicarle y hacerle entrega de la fórmula a su consultante, ésta hace un gesto de disconformidad. En la segunda entrevista, su paciente agrega que «algo falta en esta fórmula». La TFI se siente cuestionada y devaluada por su paciente: «Así no hay quien trabaje».

Flores de Bach Cerato

Flor de Bach Cerato

El paciente proyecta

Antes, algo importante para que tomes nota: tu paciente repite contigo, dentro de la consulta, lo que hace por fuera. Lo habrás visto varias veces: puede intentar seducirte con su rápida comprensión y sonrisa, propias de los indicadores Agrimony, puede apremiarte con su impaciencia (Impatiens), su intolerancia (Beech), su discurso imparable y evitativo (Heather), sus exigencias infantiles y sádicas (Vine), su complacencia (Centaury).  Lo bueno es que encuentra en ti a uno que no sale corriendo ante su acción fallida. Por el contrario, te quedas a su lado conteniendo y colocando un foco realista y terapéutico sobre eso que no sabe ni puede hacer de otra forma, por el momento. Cuando esto sucede y, si lo sabemos instrumentar, tenemos una buena oportunidad para arrojar claridad sobre las consecuencias en su vida de ciertas proyecciones, sobre el fondo de todo ello, y surgirán esencias florales de profundo calado terapéutico.

Flores de Bach Vine

Flor de Bach Vine

Elaboremos la proyección del paciente

Volvamos a la paciente de nuestra TFI. No se fía de lo que su terapeuta le formula, habremos de poner el foco en su desconfianza que, obviamente, no es algo nuevo en su vida y que ahora proyecta sobre su TFI. No se fía y devalúa. Me pregunto ¿cuál es la historia de la desconfianza en su vida? ¿Cómo nació y creció esa desconfianza hasta llegar a la consulta de la TFI? Le sugiero a la TFI que abra este tema con su paciente. ¿Con quién más le sucede esto a parte de con su TFI? ¿Cómo es su desconfianza? ¿Dónde la siente? ¿Cómo se queda luego de sentirla? Según su experiencia ¿qué le hace esto a sus vínculos? Habremos de colocar esencias florales en toda esa narración.

Holly

Holly, Flor de Bach.

El terapeuta proyecta

El problema viene cuando ante una proyección del cliente, el terapeuta reacciona con una proyección propia: «Es insoportable, así no hay quien trabaje con ella. Estoy muy cabreada». Conflicto a la vista. Mira, el paciente está en tu consulta justamente porque tiene ese problema en sus relaciones, también lo tendrá contigo. No es algo personal. Si no nos damos cuenta de este pegoteo, en el mejor de los casos el consultante interrumpirá el proceso; en el peor, lo confundiremos y no colaboraremos a que pueda introducir alguna diferencia en ese modo de vincularse.  Hagamos algo distinto a lo que la mayoría hace con ella, que es, abandonarla enfadados.

Elaboremos la proyección del TFI

La confianza, en la relación terapéutica, tarda en establecerse, se cuece lentamente entre paciente y terapeuta. No esperes que confíe en ti de entrada y valore tu trabajo. Te sugiero que tomes Impatiens y Chicory, y revises tus propias exigencias infantiles de ser rápidamente valorada… ¡y por alguien que aun no se valora a sí misma!

Pero, la terapeuta, hace de esto algo personal. Se siente devaluada y cuestionada por su paciente, esto la enfada sobremanera y piensa que ya no quiere tratarla. Está proyectando (ambas lo están). ¿Cuál es la historia del ser devaluada en la vida de la TFI? ¿A quién coloca en el lugar de su paciente? Nos dice, dándose cuenta de su proyección, que su padre la infravaloraba, también su hermana mayor. «Ambos se aliaban para criticarme y decirme lo inútil que yo era».

Hay ira allí, tapada, evitada, censurada, pero que asoma en el vínculo terapéutico con su paciente.

¿Puedes sentir plenamente ese enfado reubicándolo en donde está, con tu padre y con tu hermana? Siéntelo intensamente, permítete enfadarte con uno, y luego con la otra. Deja que aparezca. Hazle un espacio a tu enfado en tu conciencia de ti misma o, lo verás por todas partes.

Esto es una proyección de la terapeuta sobre su paciente. Pero no estoy diciendo que no es molesto que esta paciente devalúe tu trabajo. No, eso duele, y molesta. Es una agresión, y toma nota, ya tendrás la oportunidad de abrirlo a su consideración cuando haya algo más de confianza, cuando ya sienta que el vinculo contigo es seguro. Recuerda, la paciente hace esto aquí contigo, y con muchos otros. Así de enfadada está, así de asustada está. No salgas corriendo tu también. Abre un espacio diferente para que aprenda de esto de sí misma, y de lo que provoca en el otro.

¿Puedes ahora volver a mirar a tu paciente? Observa si ha habido un cambio en tu enfado hacia ella. Si has notado una disminución del enfado, entonces ya puedes hacerle un espacio a ella y a su enfado, a ese que vuelca sobre ti desconfiando. Y podrás continuar elaborando su ira y su desconfianza por miedo.

Recuperemos la presencia

Entonces: ¿A quién miro mientras creo mirar al paciente? ¿Con quién estoy mientras creo estar junto a él o ella? ¿Puedes adueñarte de tu proyección y volver a colocar allí a tu paciente? Y algo más, continúa elaborando aquellos enfados en tu propia terapia personal.  A veces,  damos por cerrada una herida en nuestras vidas y, continúa manando sangre. Esto aparece en nuestras proyecciones en consulta.

Recupera tu lugar para que tu consultante recupere el suyo.

Regresa a la buena mirada ahora, con esta mayor conciencia de lo propio.

Gracias por tu amable atención.  Susana Veilati, Terapeuta Floral Integrativa

 

Nota al pie: Te sugiero que, si has llegado hasta aquí, tengas en cuenta este curso on line de Mecanismos de defensa, formulación, y cómo reconducirlos en consulta.

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