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HOLLY ¿qué hacemos con el enfado además de dar la esencia floral adecuada?

El enfoque que tenemos en la escuela es el siguiente: mientras escuchamos al consultante aparece una esencia floral. Esencia que señala una dirección que será la de escuchar, acompañar, conversar, silenciar o preguntar, pensar su dificultad, si se muestra en la relación aquí y ahora; e intervenir si es posible: resignificar, asignarle un nuevo sentido, y formular. Pero cada floral marca una dirección específica, y así decimos que en Bach hay 39 rutas posibles de intervención, son las “direcciones orientativas de la cura” (en este Tag tienes algunas ideas).

Una vez recorrida la ruta, damos la esencia floral para anclar lo visto y desarrollar la virtud opuesta que promete el floral.  Veamos la de Holly.

HOLLY. La dirección de la cura

Intentaré hacer un resumen que dejará fuera mucho importante.

Hablar de Holly es adentrarnos en la fuerza del enfado que puede ser destructiva y matar (agresividad excluyente) o constructiva y empujarme a actuar a favor de un cambio de condiciones en mi vida (agresividad inclusiva). Merece que nos detengamos junto al paciente a sienta y explore esa fuerza de su naturaleza.
Una intervención posible con un paciente que tiene dificultades para expresar su ira -porque la grita o la reprime- puede ser:

“Ahora que dices que estás enfadada, permítete sentir tu enfado, hacerle un lugar, y veamos de qué te das cuenta”.

En esta propuesta admitimos que su enfado existe, que seguro tiene sus motivos para sentirlo, que no la abandonamos por sentirlo, y que es de interés sentir esa emoción porque nos dice algo. Suponemos, además, que hay allí una información por descubrir que promoverá alguna novedad.

Entonces:

1. Permítete sentir tu enfado. Tomémonos un tiempo para explorarlo: ¿Dónde lo sientes en tu cuerpo? ¿Cómo es: sensación, movimiento, forma, color? ¿Qué sientes mientras lo describes? Familiarizamos a la paciente con su enfado normalmente evitado o actuado.
2. Ahora que lo ves y lo sientes y puedes dar cuenta de él, veamos cuáles son tus motivos para estar enfadada.

3. Y ahora que conocemos tus razones ¿Qué necesitas hacer con ello, algo que dependa de ti? ¿Algún pequeño paso que puedas dar y que te deje más a gusto? Te doy algunas ideas: puedes retirarte del contacto; o darte permiso para sentir tu enfado sin presionarte a tomar ninguna decisión. Quizá solo respirar profundamente, o caminar, o pedir lo que necesitas…

Sí, pedir en vez de perder la razón -la rabia no sabe razonar ni pedir necesidades, las exige gritándolas; hay impotencia, es decir, una necesidad frustrada de que las cosas sean como creo que deberían ser, o como se las imagina..

La rabia esconde tristeza y autodevaluación

Pero entremos algo más. Bajo la rabia Holly normalmente hay tristeza -y miedo, pero hoy escribiré sobre lo triste- que normalmente no se advierte.

¿Qué dice el enfado si lo reducimos a su núcleo?: “No me siento valorada por ti” “No me siento amada por ti” “No me siento cuidada por ti”. ¿Y qué pasa si te dejas sentir esas necesidades insatisfechas, si te permites permanecer un instante en esa incomodidad de la tristeza por no ser valorada, amada y cuidada?  Que la rabia amaina pero aparece la fragilidad, la impotencia, el no saber, el no poder, el límite. Holly no puede con toda esa vulnerabilidad, por eso rompe limites. Solo la podrá tocar si está acompañado terapéuticamente en un espacio seguro, confiable.

Acompaña al paciente desde la rabia hasta la tristeza, recuerda que se hace fuerte en la ira porque fue herido en su terneza[1]Se acoraza recordemos las hojas pinchudas y duras, sus frutos rojos y tóxicos) porque es grande su fragilidad (esas pequeñas florecillas blancas.
Al acompañar a Holly por la conciencia de su tristeza accederemos a lo que necesita y a la posibilidad de que pueda pedirlo con sinceridad y entereza desde el contacto con su vulnerabilidad.

Claro que pedir no es garantía de recibir, pero al menos aparecerá ante el otro con lo que es y necesita. Habrá pedido en vez de gritado, y esa es la auténtica novedad.

Un último tip

Holly te va a decir “Ya se lo he pedido…mil veces”.

Pregúntale cómo lo ha pedido. Verás que lo ha exigido, gritado o mordido… Todo menos sentarse a conversar reflejando la importancia que tiene para sí mismo aquello que está pidiendo.  Holly demanda como los bebes que piden con pataletas, arrebatos y chillidos, claro que ellos no tienen aun acceso al lenguaje. Cuando estamos en modo Holly regresamos a aquellas etapas pre-verbales, no encontramos las palabras, colapsamos y pataleamos, así es que preferimos no hablar. “Si hablo me lo como” “Si hablo lo mato”, tales son las fantasías de destrucción, de mordida, de pura oralidad.
A esto se refiere cuando dice “Ya lo he pedido”, y comienza a acumular hasta que explota o implota con úlceras o jaquecas. Con delicadeza habremos de dirigir su atención de adulto sobre ello y ver si puede formularlo de un modo que le resulte más funcional.
No siempre el enfado Holly está disponible. A otros, más de corte culposo Pine o severo Rock Water, hay que acompañarlos por el darse permiso a sí mismos para sentir su enfado y permanecer en la experiencia de acoger su ira, de hacerle un espacio. Sólo eso, estar con lo que hay, sentirla. No es sencillo, habremos de estar atentos a la evitación del enfado con la culpa, que es una racionalización.
Si te interesa profundizar mucho más en el abordaje de la ira y la agresividad, mira este video.
Gracias por tu amable lectura.

Susana Veilati. Terapeuta Floral Integrativa

Saber más sobre Susana Veilati 

Referencias

Referencias
1 Se acoraza recordemos las hojas pinchudas y duras, sus frutos rojos y tóxicos) porque es grande su fragilidad (esas pequeñas florecillas blancas.