formulación, entrevista y usos locales
1 Mar 2018

LA AUTOFORMULACIÓN Y ALGUNAS DE SUS TRAMPAS

La autoformulación con flores de Bach u otras esencias florales es un tema sobre el que invito a reflexionar.

Bach describió 38 defectos que nos enferman. 38 desequilibrios emocionales, desajustes afectivos, locas repeticiones que impiden que haga figura la “virtud”, vale decir, lo bueno, lo bello y lo verdadero.  Así es que a la hora de formular para otro o para uno mismo, llevamos nuestra mirada hacia aquellos ensombrecimientos que oscurecen nuestra capacidad de amar; recordemos que el punto omega de la terapia floral es el amor, la conciencia de unidad, de la honda vinculación con todo lo que es.

Formular en función de mi ideal de mi y de ti: Holly y Agrimony

Pero advertir el desajuste, la negrura en uno mismo y en el otro, no es tan fácil como se piensa. Nuestra mente lleva años siendo entrenada para no darse cuenta, para evitar, proyectar, reprimir e idealizar.  Uno de los principales obstáculos a la hora de formular, es la tendencia a incluir esencias florales para lo que deseamos ser -y no para lo que necesitamos- cuestión que acaba en formulaciones poco efectivas pensadas desde el “ideal de mi mismo”. Por ejemplo, si pienso que sentir enfado no es de personas evolucionadas, entonces cuando me sienta disgustada tomaré Holly para calmar ese estado que contradice mi ideal de cómo debo ser: calmada, contenida, negociadora, congraciadora. Veo con alarma a mi enojo, quiero que desaparezca en vez de sentirlo como algo que también me informa de mí, de una herida recibida, de algo que no quiero, de un límite que necesito colocar. Mi ideal de mi misma me impide aprender de mi disgusto, no me dice que lo que realmente necesito es Agrimony. Claro que agregamos  Holly a la fórmula, será bueno para mi enfado, pero si me escurro de la conciencia de Agrimony… no evoluciono.

Flores de Bach Agrimony

Uno de los principales obstáculos a la hora de formular, es la tendencia a incluir esencias florales para lo que deseamos ser -y no de acuerdo a lo que necesitamos- cuestión que acaba en formulaciones inefectivas pensadas desde el “ideal de mi mismo”.

Lotus y Oak

Por similares derroteros camina Lotus (FES) para quien el “ideal de sí mismo” es su perfección espiritual que termina atentando contra la conciencia de sus emociones hostiles que no reconoce. Así es que se autoformula con la intención de “limpiarse” o de “aligerar la mochila” (Sagebrush, de FES), por ejemplo, en vez de tomar Lotus para ayudarse en la travesía por lo que más rechaza de sí mismo y no continuar demorando la unidad en el amor que tanto anhela.

O como la persona con indicadores Oak, que cuando está cansada se formula Olive con la ilusión de activarse aun más, en vez de tomar Oak para reconsiderar su propensión al sobre esfuerzo y permitirse un tiempo de compasión por sí mismo con reconocimiento de sus límites.

He aquí algunos errores en la autoformulación que tienen lugar cuando no la llevamos a cabo desde la conciencia cierta del defecto que describen Bach y otros elaboradores (y por lo que necesitamos a un terapeuta floral), pudiendo los terapeutas florales extender este error hacia sus pacientes en consulta.

También nos acechan otros riesgos, como el de formular desde el ideal del terapeuta de lo que el consultante “debe” ser. Por ello el Terapeuta Floral Integrativo pasa por la experiencia de ser paciente; al conocerse formula de un modo despejado de ideales, al verse a sí mismo ve al otro, y viceversa.

Susana Veilati, TFI