Los 7 pasos/estados de la curación. Parte II
Este escrito es una selección de párrafos -comentados y reescritos- del libro Terapia Floral Integrativa (Edaf, 2013). Encontrarás la descripción de los 7 estados pulsando aquí.
” Armonizar nuestra conducta en esta vida de acuerdo con los deseos de nuestra propia alma, y permanecer impasibles es algo muy importante, y lograrlo nos da esa paz que trasciende la comprensión; y aunque al principio nos parezca un sueño fuera de nuestro alcance, con paciencia y perseverancia estará al alcance de todos nosotros.” Bach, E. Cúrese a Ud. Mismo.
Estado 1. La Paz
¿Qué es la paz?
Para Bach es el estado tranquilo (“impasible”, dice él) que la mente logra cuando está en armonía con el alma, algo que conseguimos desarrollando la consonancia entre la conducta de la personalidad y nuestros instintos e intuiciones, de este modo se aquietan nuestras tribulaciones y preocupaciones.
La Paz, como primer paso terapéutico floral
La Paz, como primer paso terapéutico floral, es la gestión de la pacificación. Lo primero para Bach es pacificar, es decir, reducir los niveles de angustia del consultante. Pero también los del propio terapeuta, por ello es recomendable el proceso terapéutico personal.
(…)
La pregunta clínica inicial
¿Qué es lo que más atormenta y quita la paz a este ser humano?
Opino que esta es la primera pregunta que podemos hacernos a la hora de formular.
La pacificación en los inicios y en las reactivaciones traumáticas
En los primeros momentos de acompañamiento floral, y también en las crisis debidas a reactivaciones traumáticas, la pacificación es la primera intervención tranquilizadora, tanto del sufrimiento inevitable –dolor que viene de lo que ocurre y no puede evitarse, como pérdidas, enfermedad o accidente– como del sufrimiento innecesario –dolor que la persona se inflige a sí misma con autoataque, falacias internas y crueldad consigo–.
En los grupos de aprendizaje y supervisión observo que, en las primeras entrevistas, el terapeuta floral desea ir al fondo, hace verdaderos esfuerzos para colocar esencias florales que traten la causa del dolor, y descuida detenerse cuidadosamente en el sufrimiento, básicamente en el intenso miedo, en la tristeza profunda, o en la virulencia del odio hacia sí mismo.
El terapeuta floral formula para aquietar sus propias ansias de curar y descuida el tormento del cliente, ofreciendo fórmulas en las que olvida la inclusión de Rescue Remedy, Sweet Chestnut, Rock Rose, Mustard, Gentian, Gorse, Pine, Larch, Angélica, Ángel Trumpet, Fireweed, Penstemon. Omisiones que también observo en las autoformulaciones. Lo obvio es difícil de ver.
Entonces, pacificamos cuando ponemos la atención en construir fórmulas pacificadoras del sufrimiento, tanto del innecesario –dolor autoinfligido por cómo se habla y se castiga la persona– como del inevitable –dolor legítimo ante lo que la vida trae y no se puede cambiar–.
Pacificar el sufrimiento innecesario
Los sufrimientos innecesarios son provocados por formas crueles y desesperantes de hablarse a uno mismo, generalmente diciéndonos falacias.
Pienso cómo se quita la paz quien presenta indicadores Larch: se cuenta mentiras de autodevaluación del tipo “No puedo”, “No soy capaz”, “No tendré éxito”.
Pine es otro productor de incalculable sufrimiento innecesario, sobre todo cuando advertimos que el consultante se culpa por algo de lo que no es culpable.
O en los pensamientos de miedo de los indicadores del primer grupo bachiano…
Elaborar con el cliente un dolor innecesario
Elaborar con el cliente un dolor innecesario presenta una ventaja: no se trata de algo inevitable que le ha sucedido, sino de algo que se hace a sí mismo.
¿Puede darse cuenta de que es él quien se lo infringe? ¿Cómo se lo hace, qué palabras utiliza? ¿Puede repetírnoslas? ¿Alrededor de qué circunstancias se gatilla esa voz interior? ¿Cree que podrá estar atento a cuando ello suceda para interrumpirlo? Porque le daremos esencias específicas con ese objetivo…
Sentir un dolor inevitable
Hay dolores inevitables como la muerte, la enfermedad o el abandono de un ser querido, los accidentes, la pérdida de un proyecto significativo, los atentados, las tragedias medioambientales, o la experiencia de recibir un diagnóstico de una enfermedad difícil…
Cualquier intento de esquivarlos, evitarlos, reprimirlos u olvidarlos acaba en el cuerpo o en los vínculos. Aquí la pregunta es: ¿cómo los pacificamos? Porque estamos hablando de dolores inevitables. Así que no damos aquellas esencias para que el dolor se vaya, sino para disminuir ese “punto de locura” que tiene el dolor.
…
Pacificar el dolor inevitable
Pacificar el dolor inevitable, entonces, es acompañar al consultante por la experiencia de pérdidas de personas, salud o proyectos, animándolo a que haga un lugar a ese dolor que está ahí, normalizándolo y poniéndolo en un contexto: “Es inevitable sentir dolor y llorar por la muerte de una hija”.
Pacificar es facilitar el desahogo. No es evitar el dolor inevitable intentando que el sufrimiento se vaya por todos los medios. Y cuando damos esencias florales para los dolores inevitables, lo que tratamos es la locura del dolor.
La pacificación del vínculo
Digamos también que hay una pacificación urgente y otra importante. He hablado de las urgentes en los párrafos anteriores. La importante es la pacificación de los vínculos con sus padres, hermanos, primos, abuelos, hijos, marido o pareja, compañeros, colegas. Y en la pacificación juega un importante rol la buena experiencia de la Paz en el vínculo entre TFI y consultante.
Para muchas personas la relación con su terapeuta floral es la más honesta y significativa que han tenido, o la más significativa que tienen en la actualidad. Comprendamos que el bello lazo terapéutico, la buena alianza, es un modelo de relación para sus relaciones por fuera de nuestra consulta.
Cuando el terapeuta pierde la Paz en la relación
La pacificación de nuestro vínculo con el consultante puede ser difícil si confluimos, si nos quedamos pegados, con su matriz emocional. De pronto colapsamos con algo suyo que también es algo propio sin elaborar, y nos precipitamos hacia sentimientos de inseguridad, miedo o irritación.
En este punto hay que reciclarse inmediatamente, retirándonos del riesgo de proyección o de confluencia, para regresar a un estado pacificado, y para que la conversación pueda continuar gracias a la gestión de nuestra buena presencia. Nadie dijo que nuestro trabajo fuera fácil, aunque sea bellísimo.
En algunos casos es suficiente con recordarnos la palabra PAZ, como lo que es: un mandato bachiano para recuperar una actitud en consulta y en la vida.
Recordemos que la terapia floral es también la práctica de una actitud pacificadora que nos permite poner conciencia a lo que está sucediendo entre ambos y producir una devolución constructiva para el consultante, para el TFI y para el vínculo. Una devolución floral que vaya en el mismo sentido de la esencia que surge como necesaria.
No evitamos lo acontecido. Lo abrimos a consideración de ambos. Esto que hace conmigo es una repetición de lo que hace por fuera, así que lo convertimos en una buena oportunidad para ver qué pasa aquí, en una herramienta capaz de desarrollar su lado luminoso.
Normalmente solemos estar en paz en consulta, pero no siempre es así, y esto es independiente de nuestro grado de experiencia. Y si no nos damos cuenta de que hemos entrado en colusión con su matriz emocional, y nos quedamos enganchados con lo que nos raspa en el contacto con el consultante, pasamos a ser alguien más que no le prestará ayuda, que no será una bendición para él, como dice Bach en la descripción de Water Violet.
Y formularemos incorrectamente, porque una fórmula floral asertiva es la que hacemos comprendiendo sus defectos y el dolor que le provocan, no proyectando los nuestros sobre él. Cuando esto sucede, no hay paz en el vínculo, no circula una energía amorosa, y las formulaciones, en especial las iniciales, no resultan ni compasivas ni pacificadoras.
La gestión de la pacificación. Síntesis
- Anclarse en la Paz el TFI. Pacificarse a sí mismo.
- Diferenciar el sufrimiento innecesario del sufrimiento inevitable
- Incluir la observación y la devolución de lo bello y lo bueno
- Pacificar el vínculo TFI/cliente (consultante o alumno)
- Fórmulas de pacificación individual en consulta (preparemos un vaso con unas esencias que veamos son imprescindibles en el mismísimo momento de la atención), así como la fórmula post-consulta (la que se lleva a casa).
- Algún día hablaré sobre la formulación para la pacificación grupal, son las que preparamos y ofrecemos al grupo (terapéutico o de formación) a la hora del encuentro. Pueden pensarse para todo el grupo desde la lectura del emergente grupal, esta es una posibilidad; también pensando en el objetivo al que se desea arribar.
Susana Veilati. Terapeuta Floral Integrativa
Si te interesa nuestro enfoque
Consulta nuestras formaciones online en directo y “a tu ritmo”
Flores de Bach online directo tutorizada
Terapia Floral Integrativa online directo tutorizada
Flores de Bach “a tu ritmo” tutorizada
Sistema Floral de California “a tu ritmo” tutorizada.
Sistema floral de Orquídeas del Amazonas. Online tutorizado







