13 Abr 2020

PARA SWEET CHESTNUT. LLORA.

Siéntate cómodamente, cierra tus ojos y respira profundamente, a tu ritmo. Con cada inspiración eres más consciente de tus sensaciones y sentimientos.

Respira haciendo lugar para que suceda lo que hay ahora en ti. Nada hay que deba ser cambiado.

Haz espacio a tu aflicción, tu ira y tu miedo, un espacio cada vez mayor… Date permiso para sentir lo que sientes. Confía en tu capacidad de estar junto a ti.

Permanece en tu cuerpo dolorido, en tu corazón roto, en tu sentimiento de abandono y acabamiento, y respira. Siéntelos y respira.

Date cuenta de cómo deseas que todo lo que te perturba se vaya o cambie, te propongo lo contrario: permite que lo que hay esté allí y que ocupe todo el espacio que necesita.

Acoge lo que hay, como una buena madre de ti misma. Permanece junto a tu incertidumbre, tu caos, tu desesperanza, y respíralos, sin intentar cambiarlos ni que se vayan, no hagas más esfuerzos. Tan solo déjate sentir lo que viene, acoge cada pena y llórala…

Llora, deja que tus lágrimas salgan de tu vientre… Gime, permite que tu llanto te sacuda, te haga temblar… Sin intención de calmarte sólo llora.

Y cuando creas que has llorado lo suficiente espera, espera la próxima ola de dolor y llanto. Y llora… y vuelve a esperar una nueva ola. Y gime, grita, tose, limpia tu nariz. Dóblate sobre ti misma dejando que suceda tu desahogo.

Llora así, una hora, dos… No hay tiempo. Acunándote, dejándote poco a poco descansar en la paz que viene gracias a tus lágrimas; en la paz de la acogida y aceptación de tu dolor por la vía del llanto…

Y ahora descansa, duerme…

(Ríe si estás alegre y llora si estas triste).

Susana Veilati. Terapeuta Floral Integrativa

Sweet chestnut