5 Ene 2021

QUINCE: la polaridad ternura-dureza.

Recientemente, la ATFI, ha publicado en su fanpage, un breve detalle de para qué es la esencia floral Quince, de FES. Deseo abundar en algunas indicaciones florales, de actitud e intervención terapéutica.

“A veces escuchamos que alguien dice “soy débil” o “soy fuerte” o soy así o asá. Cuando hace estas afirmaciones, la persona trata de extenderse con una idea acerca de sí misma, pero, por otro lado, se limita, se contrae en esa misma idea de sí. La principal tarea en la vida es extenderse en todas las direcciones, reconocerse en todas partes. Esto es el crecimiento. Por eso muchas veces es necesario cambiar y salir de los estrechos límites marcados por la identificación con ciertas características de nuestra personalidad para lograr el desarrollo deseado. Porque la vida requiere de la fuerza en ciertos momentos y contextos, y de la debilidad en otros, de la ternura tanto como de la dureza, de la inteligencia en ciertas cosas como de la ignorancia y torpeza en otras. Así, la identidad, se extiende en todas las direcciones. De “Vivir en el alma”, Joan Garriga Bacardí.

La polaridad ternura-dureza

La temática que aborda QUINCE (Membrillo, en español), es la del vaivén entre dos extremos de una polaridad: ternura y dureza. Así es que estamos ante una esencia de Integración de polaridades, como Scleranthus y Pomegranate, por citar otros dos modos de disociarse, la primera de Bach, la segunda del sistema de California/FES.

Suele materializarse, aunque no exclusivamente, como un conflicto entre aflojar los límites y endurecerlos. En este dilema están los padres y madres de adolescentes, por poner un ejemplo. Pero, esta es sólo una de las precipitaciones posibles del conflicto nuclear que es el del desamor.  Sí, aquí hay algo que no soy capaz de amar, por miedo, y me ata a una pelea entre sentimientos tiernos y hostiles. Un vaivén emocional. Un corazón gobernado por una u otra parcialidad. Una pena, porque, ya lo decía San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”.

Qué dicen sus elaboradores?

Katz y Kaminski dirigen nuestra atención hacia esta cuestión:  “¿Es para usted difícil confiar o actuar desde el lado más blando de su personalidad, temiendo que los demás le pierdan el respeto?”

Observad que esta persona configura un desequilibrio apoyado en una creencia: “Si me ablando -con la blandura de lo tierno, si cedo, transijo o empatizo-  me faltarán el respeto”, esta es una de las “ideas locas” de QUINCE. Este indicador floral piensa mal. El respeto falla cuando en la relación escasea lo tierno, lo suave, lo dulce, lo mimoso, el no-hacer sino estar contigo. Hay una dificultad, que es miedo, para la estancia en una tierna y vulnerable permanencia junto al otro y que eso, además, sea visible y productor de negociaciones con el prójimo.

¿Qué pasa aquí?

Veamos, estamos ante un dolor QUINCE, cuando alguien salta desde la terneza a la dureza, a lo rígido, inflexible e innegociable, y viceversa. Da este salto dando por terminado el contacto con lo tierno -porque si no “Me van a comer vivo”, me decía un padre de dos adolescentes.

Algo se pierde allí. Y lo que se pierde es amor porque aparece el miedo: “Me faltarán el respeto”, ergo, seré atropellado, ninguneado, aplastado. A veces, lo temido es a «desaparecer» o a «perder identidad». Sale disparada una reacción de ataque como defensa. Aparece la dureza. En ocasiones, no llega a ser una dureza en la actitud, sino que son pensamientos invasivos, un reconcomerse White Chestnut  sobre lo “que está mal”, o «es injusto”.

Todo ello, se expresa de un modo más suavizado en los tipos Agrimony o Centaury , pero como un gran disgusto en personas más dominadas por la pasión de la ira, configurando reacciones Holly. En otras, hace figura la inconsistencia, el pasotismo, la blandura que es abandono, como una narcotización ante los problemas, al estilo Wild Rose. En otras, es la culpa Pine la que no deja espacio a la creatividad amorosa en el vínculo, en particular, cuando se ha caído en comportamientos iracundos Holly.

Si bien esta polarización QUINCE, no necesariamente va acompañada de actitudes de maltrato, atendamos a que su fase de dureza no incluya insultos o agresiones físicas. Es menester detener cualquier forma de violencia. Pero, decíamos que esta suerte de desgarro duro/tierno, se da normalmente en la relación entre padres e hijos, y en la adolescencia en particular (sin excluir ninguna otra fase evolutiva). Aparece una pelea que hay que tratar. Mejor es entenderse: hablando, negociando, amando.

Lo que desarrolla Quince

Qué nos dicen sus elaboradores sobre Quince:

Cualidades positivas: fuerza amorosa y amor firme; integración del poder iniciador masculino y las cualidades nutritivas femeninas.

Patrones de desequilibrio: Incapacidad para catalizar o reconciliar la fuerza y el poder con el afecto y la ternura; comportamiento de liderazgo o crianza disfuncional o inconsistente.

Como veis, en estas definiciones de lo positivo a desarrollar con esta esencia floral, abundan las palabras de amor. La flor tiene forma de copa, contiene, recoge, vierte, nutre, cuida. Sus pétalos son de un color rosado intenso.

Y qué hacemos con esto?

Sin duda que nuestro paciente tendrá que aprender a poner límites, a ponerlos sin escindirse del amor. Para esto es Quince.

Habremos de revisar cómo pusieron límites a nuestro paciente. Quizá tuvo un padre también ambivalente, o severo y en raras ocaciones algo tierno. Otras, es una madre tierna y condescendiente junto a un padre duro, austero o violento. O viceversa, recuerdo a dos mujeres en conflicto Quince con sus hijos: ambas con padre tierno descrito como “débil”, junto a una madre estricta o maniática.

Y allí está nuestro paciente, identificándose primero con uno y luego con la otra, en un intento de resolver eso que sus padres no resolvieron pero que ya es un conflicto interno con la conciliación, la negociación, la calma, el respeto.

No se sale de la trampa identificándose, ni sosteniendo una creencia, ni repitiendo lo mismo que los progenitores.

Sólo adelanto que llevamos a cabo un trabajo con el paciente de desidentificación de las figuras parentales y, en paralelo, una auto parentalización para poder enlazar la disciplina y el rol nutricio. No es este el espacio para explicar estos conceptos, ni mucho menos dar cuenta de cómo se llevan a cabo, largo sería, para ello sugiero la formación en Terapia Floral Integrativa. Pero observemos unas pocas esencias de FES que suelen acompañar a QUINCE como resultado de ambos trabajos terapéuticos: Mariposa Lily y los restantes lirios, así como Evening Primrose, Saguaro, Sunflower, Baby Blue Eyes, por mencionar unas pocas básicas, y sólo para que los expertos en FES sepan rápidamente de lo que hablo.

Seminario TFI "Sobre la Reparentalización"

Seminario TFI «Sobre la Reparentalización»

Cobra sentido lo que nos dice Garriga en la cita inicial: …la vida requiere de la fuerza en ciertos momentos y contextos, y de la debilidad en otros, de la ternura tanto como de la dureza, de la inteligencia en ciertas cosas como de la ignorancia y torpeza en otras.

Gracias por tu atención

Formación relacionada: Esencias florales de California