18 Feb 2019

MARIPOSA LILY: Descripción. Signatura. Terapéutica.

Hablemos sobre la esencia de la Mariposa Lily, su descripción, su signatura y terapéutica. Este escrito consta de dos partes. En la segunda (ya publicada a continuación de esta, ver link más abajo) veremos su uso combinado con esencias del sistema Bach y California: Chicory, Corazoncillo (Bleeding Heart) Heather, California Poppy, Milkweed.

La reflexión es una tarea que todos los terapeutas florales llevamos a cabo con cada una de las esencias florales que utilizamos. Generalmente se inicia a partir de la lectura de lo que afirman los elaboradores más lo dicho a posteriori por otros terapeutas florales. Estas lecturas nos sugieren acuerdos, agregados, deseos de investigar, comprensiones súbitas, inspiraciones lúcidas, discrepancias conceptuales e intentos de comprender e interpretar lo que cada uno quiso decir. Es este escrito un reflejo de tal actividad comprensiva. A lo largo del mismo me tomo la licencia creativa de aludir a los colores de la Mariposa Lily como homenaje a su belleza y como referencia que servirá de soporte para entretejer a su alrededor ideas propias y ajenas.

El aspecto de la flor

El texto de Katz-Kaminski, página 394, refiere al aspecto de la flor: “blanca y amarilla con puntos púrpura”. En el libro de Claudia Stern, sus apreciaciones sobre la interpretación del color de las flores y la fotografía de la Mariposa Lily, facilitan algunas ideas de sus virtudes y particularidades.

La flor tiene el aspecto de una corola abierta de tres pétalos redondeados de importantes dimensiones. Parte desde un centro amarillo que deviene rápidamente en blanco. El blanco, siguiendo la tradición que interpreta a los colores en términos de cualidades de la psique, informa que esta esencia aporta serenidad, juicio claro y respetuoso. No obstante, entre el amarillo y el blanco se instala una pequeña lágrima púrpura, tres en total, una por pétalo.

El púrpura es un rojo intensísimo que se escapa hacia el violeta, definido por el Diccionario de uso del Español de María Moliner como rojo que tiende a violado”. En la flor, el púrpura termina resolviéndose cromáticamente en un violeta intenso. Pienso que la lágrima púrpura, color que incluye al rojo en su composición, dice algo del orden de una vicisitud dramática y apasionada, de una prueba o desafío en la vida que, gracias a las cualidades de templanza y moderación del violeta, hace lugar a la comprensión y sublimación de las pasiones, y a propósito dice Stern:

El violeta –que también lleva rojo en su composición- atempera el dolor de las pasiones.

Llama la atención la ubicación de las gotas púrpuras en el límite entre el amarillo y el blanco, son un paso obligado desde la condición de despechada melancolía que se asocia al amarillo, hacia la cualidad de serena síntesis vinculada al blanco. Si como dice Stern “El violeta es color de duelo”, quizá, y solo para hacer mitología de tan bella flor, la blanca serenidad podrá ser conquistada sí -y solo sí- se atraviesa un duelo. Como los cuentos en los que se consigue al príncipe si se besa el sapo. ¿Qué duelo es este?

Digamos ya que se trata de un duelo por la madre, que sin ser trágico como el de la muerte, es duelo por una demanda que nunca podrá ser satisfecha. Aclaremos esto.

La pérdida de la madre

Duelo TFIEntonces, duelo por la pérdida de la madre pero no solo en el sentido de muerte, para lo que está indicada, sino por una carencia de ella, inevitable, que se inicia a partir de la contrariedad del hijo cuando se da cuenta de que “No soy todo lo que mi madre desea”. Toda una decepción amorosa.

Efectivamente, la mamá tiene otros intereses además de su hijo, por ejemplo: se interesa por papá u otros hombres, por su trabajo, por los otros hermanitos; está inmersa además en su conflicto (mamá también tiene sus dificultades). Lo contrario, es decir: “Lo único que me interesa en este mundo es mi hijo” es francamente peligroso para la salud mental del niño. La locura acecha al niño encerrado en un único vínculo.

 Entonces, la madre no muere, solo que mira hacia otro lado y no exclusivamente en dirección a su hijo que, como es natural, la quiere toda para sí y lamenta que esos ojos maternales no se posen exclusivamente en él. De la resignificación de ésta pérdida es de la que hablo y a la que Mariposa Lily apunta terapéuticamente. Es justamente esta resignación “No soy todo para mamá” lo que interesa construir para desistir del intento de serlo todo para alguien o de que alguien sea todo para uno, caso contrario el paciente quedará -imaginaria o concretamente- sujeto a la madre como fuente de suministro, esperando recibir de ella o de algún otro sobre el que deposite su afecto, eso que nadie puede dar: todo. Todo o nada, parecen decir estos pacientes.

La virtud terapéutica de la Mariposa Lily

Esta esencia permite expresar “Te amo aun sabiendo que no me vas a dar todo, dijo Grecco en Madrid, Lirio Mariposa es la sanadora del amor, me empuja al amor, a dar y recibir, a sabiendas que no me lo vas a dar todo”.

La Mariposa Lily es para renunciar a lo imposible que se imagina como posible: que alguien, alguna vez, nos dé todo lo que necesitamos, comenzando por la madre.

Todos padecemos, en menor o mayor medida, de este sufrimiento que condiciona el estilo de aproximación y demanda de amor, la capacidad de sentirse a gusto y quedarse con lo recibido para concebir el mundo como un sitio menos árido, más acogedor. La esencia procura[2] una saludable independencia que aleja de interpretar al otro como una fuente que suministra paliativos para la propia necesidad y dependencia; suavemente las relaciones van pasando de la exigencia a la tierna aceptación.

Si Mariposa Lily es para la lúcida y desapegada aceptación de que mamá (el otro, en líneas generales) se interesa por diferentes cosas, personas y vocaciones que solo aquella de ser Mi mamá que me mira solo a mí, entonces, floralmente hablando, un Mariposa Lily positivo es quien puede estar con su mamá mientras está con la mujer que es su madre. Mamá, además de mi madre, es una mujer diferente a “mi mamá”. Mujer que tiene amigos, que se equivoca, se enamora y hace el amor, que a veces siente placer o no lo siente, que tiene mal humor, que está enferma o goza de salud, que me da lo que necesito, aunque generalmente no.

Escuchando en su madre a la mujer, es que ese hombre hijo de su mamá podrá pasar (amar) a otra mujer; mientras que la mujer recorrerá el camino de ser hija de su mamá, a ser mujer y madre. Quien ha suministrado o bebido esta esencia por un tiempo largo seguramente ha observado la suavización y templanza del discurso que se opera en el paciente cuando hace referencia a la madre.

Continúa en el post: MARIPOSA LILY: Combinación con esencias de Bach y California 

 

[1] Escrito en 2002, corregido en 2004, actualizado en 2007, 2009 y 2019

[2] Bebida por no menos de año y medio a dos años, y no pretendo ser exacta con esta referencia a los tiempos de acción terapéutica -¿cómo podría ser eso posible?- sino decir que no se trata de tomarla 15 días.