
“Creo que me estoy pasando”
Hablemos sobre la esencia floral de Basil y la pornografía como problema. Me refiero al acompañamiento de la preocupación de un paciente, hombre o mujer, que considera que se está pasando con esta afición.
El estupendo video cuyo link pego más abajo, me ha hecho pensar en la presencia -en los testimonios en consulta- de la relación con la pornografía que representa, con su constante exteriorización genital continua, una especie de allanamiento, de rellenado de los agujeros. Agujero que es metáfora de lo que no tengo, de mi vacío. Pensemos en la vagina, en la forma con la que se la presenta en el porno, tan abierta que verdaderamente es casi la desaparición del agujero.
En la pornografía no vemos relaciones entre personas, sino con partes. La relación es con secciones: vaginas, lenguas, penes, anos….Esto es más fácil que relacionarse con una persona, algo más complejo.
¿Qué pasa con esa complejidad? El otro pide, elige, prefiere otras cosas, estresa, pide algo a cambio. Nos deja en contacto con las propias carencias, las fallas…
Esas personas, prostitutas y actores porno, nada piden ni exigen. Lo dan con un clic. No hay que arriesgarse a desear, a preguntar, conocer, a ganar o a perder… No hay agujero, no hay angustia. Estoy salvado.
Lo predecible
Por otra parte, el sujeto en la pornografía es un sujeto que sabe, que sabe todo el tiempo -una mujer muestra un pecho, tiene claro que el pecho es el objeto del gozo, un hombre descubre su pene, no duda de que es otro objeto de gozo-. No hay incertidumbre, ni dudas, ni peligro…ni erotismo, ni ternura… sino un profundo anhelo de amor evitado por temido, es decir, insatisfecho.
Consideremos también que cuando elijo ver una película de risa, miedo o romántica, estoy eligiendo experimentar un sentimiento de alegría, de miedo, o de enamoramiento, todos ellos sin correr riesgos, claro. Otros son los que se ríen, temen o se enamoran; yo estoy aquí, tan a salvo en el sofá de casa. ¿Qué elige experimentar la persona que ve una peli porno? ¿Se pone a salvo de qué? ¿Y qué le pasa con esto?
Qué pasa aquí?
Algunas ideas -no todas- sobre este viejísimo tema siempre actual. A mí me interesa lo que hay justo antes de ver un vídeo porno tras otro. Eso que se tiene que apaciguar con una masturbación (partiendo de que el paciente se queja de ello, claro está).

Siempre que este tema aparece en consulta, y profundizamos en ese momento previo…¿Sabéis qué hay?: necesidad de contacto, de cariño, de un cuerpo cerca. Aparece el miedo a la soledad, lo vulnerable, y mucho de lo no reconocido y pedido: la necesidad. Me conmueve profundamente cuando llegamos a ese auténtico contacto consigo mismo.
Para ello es Basil, una esencia que recoge el dolor de la sexualidad del patriarcado que separa sexualidad de ternura, sexualidad de espiritualidad, tu cuerpo sexuado de otro cuerpo sexuado … ¡Qué desencuentro! ¡Qué enorme dolor completamente desapercibido!
Nota 1: Este post me lo ha inspirado una publicación: “El psicoanálisis ante la pornografía”. De Oscar Masotta, Barcelona, 1977
Susana Veilati. Terapeuta Floral Integrativa
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