24 Jul 2023

SCLERANTHUS: LA INDECISIÓN Y EL MIEDO

SCLERANTHUS: Para quienes sufren mucho por ser incapaces de decidir entre dos cosas, primero les parece bien una, luego la otra. Suelen ser personas calladas que sobrellevan solas su dificultad, ya que no se sienten inclinadas a comentarla con otros. Edward Bach

«Quiero tomar una decisión» ¿Es esta una demanda viable para tratar? Desde ya adelanto que no. Mucho hay por debajo de «algo tan sencillo» como decidirse. Veamos qué pensar alrededor de ello y qué hacer después.

La indecisión como evitación de la carencia

La indecisión es una detención, demasiada deliberación entre la motivación y la acción. Hay miedo allí, un aplazamiento temeroso de la ejecución.

¿Y si me equivoco?

Es posible.

¿Y si no resulta?

También es probable.

El dubitativo teme la frustración, no está preparado para la pérdida, la falta, la incompletud, la carencia. Con la indecisión escapa así de una posible rotura, de la fragilidad de su propia criatura. No fracasa pero tampoco acierta. No se pone a esto de cumplir un deseo porque ponte a ello y chocarás con lo que no hay, con que hay poco, o con que no es como uno pensaba. Así es.

¿Y si fracaso? El indeciso no hace fracaso, se previene de él. Y no diré que el fracaso es una oportunidad. Es una pérdida, duele y es triste. Uno tarda en reponerse de una elección incorrecta. Pero allí estás tú para recogerte y estar contigo misma. Tal es la oportunidad del fracaso, la de acompañarse a una misma por el dolor.

La construcción de un fondo sostenedor

Pero el dudoso no se tiene a sí mismo como para recogerse más adelante si yerra en el acierto. No hay unas buenas y acogedoras manos propias que lo inviten al salto diciéndole: “Venga, arranca, que del otro lado también estás tu por si no te salen bien las cosas”.

Al dubitativo, un miedoso, le faltaron unos acogedores abrazos y el consuelo a tiempo, tal que hoy pueda ofrecérselos a sí mismo. Habremos de construir un buen soporte interior antes de que surja la decisión. No hay decisión posible sin un fondo capaz de sostener. Si uno no toma una decisión es porque necesita una seguridad que no puede darse a sí mismo. Cualquier intento de apremiar a una elección está condenado a la esterilidad y a la disminución (más aun) de la autoestima del paciente, que sentirá que es un inútil hasta para decidirse.

La indecisión como dificultad para gratificarse

Quiero A y B, esto ahora y luego lo otro, quiero ambas, la indecisión es una experiencia prolongada de avidez no saciada. Es ansia, anhelo, voracidad nunca satisfecha.Y pegada al hambre, claro, aparece la muerte. Como el asno de Buridan, indeciso de si comer uno u otro haz de heno, prefiero morir de duda a perderme una opción. Así es que muere de hambre y a dos pasos de la feliz ingesta.

Decidir es optar y elegir es perder algo… la codicia quiere todo para sí. «Lo quiero todo» acaba en nada, como el asno. La duda es una seria dificultad para preferir, decidir y así gratificarse. Es un tipo de tortura auto infringida para impedir la posible experiencia de pérdida, pero también los sentimientos de aceptación, de satisfacción y gratitud. Tanto es el miedo.

La indecisión. Scleranthus.

Foto: Vogue

La salida de la duda

La duda postula dos objetivos que se excluyen el uno al otro y eso crea dos disposiciones emocionales simultáneas y opuestas. Rara vez se resuelve por la vía de la decisión -“Me quedo con esto”- sino mas bien con un salto de la mente hacia lo que no se había considerado. Algo se abre cuando se deja de estar atrapado en el breve espacio que va de A a B. Esto se debe a la tranquilización del ansia -que es deseo- de la duda que facilita Scleranthus. Siempre he visto a esta esencia como pacificadora de la voracidad.

Un interesante ejemplo de esto es el divorcio.

Una mujer dice “Quiero divorciarme, pero si me divorcio destrozo mi familia”, he aquí un conflicto Scleranthus. La persona se siente atrapada: no resiste más en esa relación y quiere salvar a su familia, dos disposiciones emocionales opuestas. Imposible decidir… pero posible de resignificar. Familia no es pareja; la pareja es la que se divorcia, la familia continúa. Se trata de salvar las funciones: padre, madre e hijos; no la relación entre esta mujer y ese hombre que ha perdido sentido para ambos. Esto es una resignificación, la reorientación de un conflicto por la vía de un cambio de significado.

Otra idea que os ofrezco es la del oxímoron, término que denota una curiosa salida de la polaridad; es una «combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido» [1]Ejemplo: un silencio atronador nos dice la Real Academia. El oxímoron no obliga a decidir como la ambivalencia, sino que vincula dos conceptos opuestos en una sola expresión que genera un tercer concepto. Una decisión, la mayoría de las veces, no es una elección entre A o B, sino una conjunción de ambos que resulta en C.

Scleranthus desarrolla la firmeza

Decir que Scleranthus ayuda a decidir no es del todo exacto, más bien disminuye la presión de la tortura de la duda que es un movimiento de vaivén, una inestabilidad que siempre apremia diciéndonos “decídete ya: o blanco o negro”. Aporta firmeza[2]En 1932 Bach asigna dos palabras a Scleranthus: “Indecisión”, como defecto; y “Estabilidad” (Steadfastness=Firmeza/Mantenerse en un lugar) como la virtud que desarrolla la esencia.. Nos permite pensar en un marco de estabilidad que es donde mejor se piensa. Donde hay inquietud, vaivén, inestabilidad, no hay conciencia.

Acepto tratar tu indecisión con unas condiciones

Es por lo dicho hasta aquí que «Tomar una decisión» no puede ser una demanda que aceptemos tratar sin más, como diciendo: «Toma Scleranthus y te decidirás». Yo no me creo capaz de afirmar esto. Hay condiciones. Una es no apremiarte ni apremiarme con una urgencia. Tomémonos un tiempo. Si no puedes decidirte es porque hay que revisar el miedo, la carencia, el ansia, el para qué de torturarte con la duda. Y si estás de acuerdo, entonces, podremos hacer bastante con tu indecisión.

Gracias por tu atenta lectura.

Susana Veilati. Terapeuta Floral Integrativa

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    1 Ejemplo: un silencio atronador
    2 En 1932 Bach asigna dos palabras a Scleranthus: “Indecisión”, como defecto; y “Estabilidad” (Steadfastness=Firmeza/Mantenerse en un lugar) como la virtud que desarrolla la esencia.
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