12 May 2020

La incertidumbre como única certeza

Desde Chile. Paulina Coquelet. TFI y directora de la ETFI en Concepción.

Entre el miedo y el disfrute

Son días extraños, por primera vez en mi vida me veo obligada a estar todo el día en casa. A priori no me parece nada difícil de llevar tomando en cuenta que hace años trabajo desde casa y es muchísimo el tiempo que paso en ella. Ya tengo mis rituales, mis costumbres, y mis formas de disfrutar todo esto.

Pero esta vez es todo muy distinto, y ahí es donde aparece esta oscilación entre el disfrute, la culpa, rabia, tristeza, disfrutar otra vez, el miedo a montones y el contactarme otra vez con el goce. Y así como una danza que va y viene.

Este tiempo quizás nos hace pensar primero en nuestros privilegios. Poder quedarse en casa hoy, es también un privilegio de pocos.

Un virus sobre la violencia

En Chile, desde el mes de octubre, comenzó una revuelta social para exigir dignidad para quienes habitamos este país, algo que parece de sentido común. Sin embargo, quienes lo exigimos hemos tenido que lidiar con la violencia más feroz del estado, del gobierno de turno, de las policías y militares. Chile ya venía con una gran carga emocional, los habitantes de este país ya estábamos tristes, preocupados por nuestros seres amados, con problemas de movilidad al salir a las calles, con mucha violencia rondando. De pronto nos llega el caso cero, el famoso señor que vuelve de su luna de miel contagiado con el virus del momento, COVID-19.

Todos los privilegiados a nuestras casas, confinados o encerrados, como queramos llamarlo, hasta nuevo aviso.

57 días

Ya han pasado 57 días. Sin duda, este tiempo nos ha hecho pensar y hacernos preguntas. Una de las cosas que logro darme cuenta es la tranquilidad de saber dónde está cada una de las personas que amo. De pronto, como por arte de magia, desaparece esa preocupación constante de saber de los tuyos, si llegó bien, que es muy tarde y no ha vuelto a casa, que llevo un rato llamando y no responde, estará bien?.  Esto desaparece rápidamente, reconozco que todo esto es más intenso pensando en la situación actual de Chile antes del COVID-19 donde estar en las calles resultaba motivo de mucha preocupación, así de un minuto a otro, esto cambia y ya estamos todos juntos y a salvo en casa.

Me pregunto muchas veces y con gran culpa, ¿cómo puedo disfrutar de este encierro si en todo el mundo está muriendo gente?. A ratos me cuesta lidiar con ello. Por otra parte no puedo dejar de ver esta oportunidad única de pasar tiempo en nuestra casas con nuestras familias, algo siempre escaso, una solicitud permanente: tener más tiempo. Hoy es posible que muchos lo tengamos, incluso trabajando desde nuestras casas, hay bastante tiempo que  ahorramos, a saber, los traslados, viajes y otros.

Por fin tenemos tiempo!!

Tiempo para hacer lo que nos gusta, tiempo para estar con nuestrxs hijxs, con nuestras parejas, para jugar con nuestras mascotas, para cuidar las plantas y tantas otras cosas.

El bosque en Concepción, Chile

El tiempo, como lo conocemos hasta ahora, cobra poco protagonismo. Como nunca antes da igual si son las 15 o las 17 horas, o si es martes o jueves, todo esto lo miro con curiosidad. Muchas personas estarán recién conociendo a sus hijxs, haciendo tareas doméstica que nunca antes hicieron, leyendo un libro después de mucho tiempo.

A ratos, lejos de la culpa, me permito vivirlo casi como un regalo, un tiempo para mirar a mi alrededor, para mirarme, para permitirme, para encontrarme a mí y a otros, para ordenar prioridades, para contactar con lo simple, para andar lento y suave…

Y también es un regalo

En paralelo, sin turnarse: miedos, culpa, rabia, incertidumbre y tristeza habitan en mí. Siento, por otro lado, que no quiero perderme esta oportunidad única hasta ahora. Quiero seguir descubriendo que va pasando en mí, como logro conciliar todo esto que estamos viviendo, tanto fuera como dentro de nosotros. Quiero seguir aprendiendo a moverme tranquila, a hacer las cosas con calma, a no mirar el reloj todo el día y programar mi agenda con tantas cosas. Esto es un regalo pienso, y luego recuerdo lo que ocurre fuera de mi casa y todo vuelve otra vez. Así, como una danza que va y viene.

Las esencias florales

Las esencias florales que me han acompañado estos días han sido en primera instancia, y por alrededor de tres o cuatro días Rescue remedy, luego he continuado con Walnut, Mimulo, Red Chestnut, Pine y Holly. Esta fórmula la llevo repitiendo durante todo este tiempo. En el contexto que estamos actualmente, es muy fácil que vuelva a aparecer el miedo con más intensidad, por esta razón permanezco de la mano de Red Chestnut y Mimulo. Walnut, siempre me ayuda a adaptarme con más facilidad, sin duda este momento lo requiere. Y las dos últimas Holly y Pine me han ayudado en mis vaivenes, con la culpa y la rabia.

Por ahora me quedo con una frase que viene desde el budismo, “La incertidumbre es la única certeza que tenemos”.

Gracias.

Paulina Coquelet, Maca Montino y Susana Veilati. Concepción 2019.

Datos de contacto de Paulina Coquelet:

paucoquelet@gmail.com

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