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Wild Oat: la angustia de la búsqueda incansable

¿Por qué saltamos de una vida a otra? El desafío de echar raíces en el propio deseo

Wild Oat es la insatisfacción de quien anda mucho pero siente que no llega a ninguna parte. Son personas que ambicionan hacer algo importante, nos dice Bach, pero viven bajo un guión que los aboca a una crisis de propósito. Su voz interna se cuestiona permanentemente: «¿Cuál es mi sitio? ¿Cuál es mi misión? Nada de esto me llena». Se busca intensamente una meta, pero una vez alcanzada, aparece una profunda sensación de vacío. Es el fenómeno del “final abierto” (Berne, E., 1992) : al lograr un objetivo, el vacío reaparece, impidiéndoles “hacer nido” y obligándoles a saltar a la siguiente experiencia. Quien vive esto no es alguien superficial que “pica de aquí y de allá” por capricho; es una persona con un potencial enorme que ve con preocupación cómo su vida se le escapa entre los dedos sin lograr dejar una huella que le dé sentido.

“El remedio indicado para quienes ambicionan hacer algo importante en la vida; que desean adquirir experiencia, disfrutar todo lo que sea posible y vivir intensamente la vida. Su dificultad consiste en llegar a determinar a qué ocupación se van a dedicar, pues si bien sus ambiciones son fuertes, no tienen una vocación definida, hecho que suele ocasionarles demoras e insatisfacciones” (Bach, 1936/2004)

Radiografía del conflicto: ¿por qué el motor no encuentra puerto?

Detrás de este movimiento constante, hay un choque entre nuestras fantasías de totalidad y las exigencias de la realidad:

  • La trampa de la intensidad: Como duda de qué es lo que realmente le apasiona para permanecer en ello, busca intensidad para sentirse vivo. El inicio de una carrera o de una pareja le da una subida de energía. Pero cuando la novedad pasa y llega lo cotidiano, aparece el vacío. Es un ciclo de insatisfacción en el que se confunde el ruido de lo nuevo con la señal de lo verdadero.
  • El miedo a elegir es miedo a morir: Elegir es descartar. Para quien no tiene un suelo firme en su propio deseo, decidirse por un camino se vive como la muerte de todas las otras vidas que podría haber tenido. Así es que intenta evitar el sufrimiento de la pérdida y ello le genera un dolor aun mayor: el de no pertenecer a nada.
  • La defensa de la “demora en elegir”: Al no elegir nada de forma definitiva, la persona mantiene viva la fantasía de que todavía puede serlo todo.

Escenarios matrices: ¿Dónde se debilita la raíz?

Nadie nace sin raíz; esta se debilita cuando el entorno no permite que el deseo se asiente en tierra fértil. En Wild Oat encontramos cuatro escenarios de origen, veámoslos:

  • “El vago problema de los objetivos”

Para que un niño desarrolle una vocación, necesita que su entorno (madre/cuidador) valide sus impulsos originales. Cuando la madre se adapta al gesto del bebé, le da dirección a su energía: el niño siente que su deseo tiene un impacto real (Winnicott, D. W., 1993).

Si esta adaptación falla, el impulso se desconecta de la meta. El deseo se vuelve “huérfano” de dirección. Como resultado, el adulto Wild Oat siente que su futuro no nace de una brújula interna, sino de factores accidentales; elige caminos por azar o presión externa, pero no siente que el destino le pertenezca porque el vínculo entre su impulso y su objetivo se rompió en el origen. Habremos de reconstruirlo con la esencia y la relación terapéutica.

  • El niño “espejo” de ambiciones ajenas:

Historias donde los padres proyectaron sus deseos frustrados en el hijo. El niño, con gran potencial, aprendió a cumplir expectativas externas para ser visto. De adulto, tiene las herramientas para el éxito, pero en una pista de carreras que no diseñó él.

  • La falta de “tierra” en el deseo:

Hacer nido exige aceptar los límites de la realidad: que el trabajo tendrá días aburridos y la pareja tendrá conflictos. A Wild Oat le cuesta tolerar esa “tierra”, quiere que la vida sea siempre una promesa de algo más grande. En cuanto algo se vuelve real y pesado, lo aparta, lo descuida o lo abandona.

El drama de la concreción: Saltar para resucitar

Este guión condena a quien lo sufre a un eterno retorno. Al no haber un lugar de pertenencia interna, el éxito se convierte en una amenaza: si me quedo aquí y esto no me llena, ¿significa que estoy muerto? Para evitar esa muerte simbólica, Wild Oat salta.

En el momento en que se compromete con algo sólido, su “nube” de posibilidades se condensa y cae a tierra. Se vuelve real, pero limitada. Para Wild Oat, concretar se siente como un entierro: si elijo ser arquitecto, muere el músico que pude ser. Por eso, en cuanto la finitud aparece, el motor se enciende de nuevo. Saltan a lo nuevo para recuperar la sensación de que “todo es posible otra vez”. Prefieren la angustia de estar perdidos a la “muerte” de estar definidos.

De la búsqueda al encuentro

La incapacidad para cristalizar una vocación revela que el deseo es gaseoso: se quiere “hacer algo grande”, pero falta la fuerza para anclarlo en algo concreto.

La intervención prioritaria se dirige a vitalizar la capacidad de desear lo real. En este guion de vida, la definición se vive como una cárcel, cuando en realidad, solo la definición permite la verdadera expansión. Sanar este estado es permitir que la ambición se encuentre con la realidad, transformando la búsqueda incansable en el descanso de haber encontrado, por fin, el propio sitio.

¿Cómo pasamos de ese deseo volátil a algo que eche raíces?

Se hace “bajando el volumen” de la ambición heroica y “subiendo el volumen” de la satisfacción por lo concreto. Habremos de acompañar por el duelo de lo no elegido: validar que duele no ser músico, arquitecto y viajero a la vez, pero que el placer de ser/pertenecer/hacer algo de verdad es superior a la fantasía de poder serlo todo.

Y algo más, a tolerar la tierra (el compromiso), y aprender a quedarse cuando llega la rutina. Sanar Wild Oat es desarrollar la capacidad de permanecer cuando el “subidón” inicial desaparece. Es ahí, en la persistencia del día a día, donde el deseo volátil se convierte en vocación sólida y donde la persona, por fin, siente que ha llegado a casa.

Analizamos la profunda insatisfacción de quien posee un gran potencial
pero no logra encontrar su propósito. Descubre cómo el estado 
Wild Oat se manifiesta en la angustia de una búsqueda incansable 
y por qué la dificultad de identificar el propio deseo impide echar raíces. 
Una mirada terapéutica sobre la importancia de encontrar un sentido que
permita, por fin, pertenecer.

Susana Veilati. TFI.

Referencias bibliográficas

Bach, E. (2004). Los Doce Curadores y otros remedios. En J. Barnard (Comp.), Obras completas del doctor Edward Bach. Océano Ámbar. (Obra original publicada en 1936).

Berne, E. (1992). ¿Qué dice usted después de decir hola? (N. Daurella, Trad.). Grijalbo. (Obra original publicada en 1972)

Bleichmar, H. (1997). Avances en psicoterapia psicoanalítica: Hacia una técnica de intervenciones específicas. Paidós.

Winnicott, D. W. (1993). Sostén e interpretación. Fragmento de un análisis. Barcelona: Editorial Paidós.