16 Abr 2020

LA CLÍNICA EN LA CUARENTENA. Estados emocionales, defensas y Flores de Bach

Susana Veilati. Terapeuta Floral Integrativa

Relaciono la cuarentena debida al nuevo virus, con:

  • Actitudes, estados emocionales y mentales observados en mi actividad profesional y personal
  • Mecanismos de defensa de la angustia
  • Flores de Bach

 El 6 de marzo me di cuenta de la nueva gravedad que se nos presentaba. Las primeras esencias en las que pensé fueron Mímulo, Red Chestnut y Walnut. Mímulo, por el miedo a enfermar; Red Chestnut por el miedo a que se contagien pacientes y mis seres queridos. La última, porque necesitaba comenzar a tomar decisiones propias y “no dejarme influenciar” por las sugerencias y discursos varios del momento.

El día 7 de marzo el virus estaba en Madrid, era la hora de tomar precauciones. Los zapatos aislados, el lavado de manos, la limpieza de picaportes, no tocar nada sin protección con papel. Valoré si yo estaba entrando o no en estado Crab Apple negativo (obsesionada por microbios, bacterias y virus). Pero no tengo antecedentes personales o familiares de este tipo obsesionado por lo puro y lo impuro, vale decir, no evito la angustia de ese modo.

El domingo 8, no asistí a actividades presenciales programadas para ese fin de semana.

El Rescue Remedy

El martes 10 y el miércoles 11 comencé a preocuparme por el contagio. Tomé la decisión de pasar a modalidad virtual desde casa.

Inicié la toma del Rescue Remedy, un compuesto floral de 5 esencias, es el compuesto de emergencia del sistema de Flores de Bach. Un tesoro bachiano de la terapéutica del fuerte impacto. Detallo su composición e indicaciones terapéuticas que tuve en cuenta en este caso:

  1. Rock Rose: La experiencia de la intensa conmoción del miedo que se agudiza hacia el terror
  2. Impatiens: La experiencia de la precipitación que impide el detenimiento necesario para sentirse, pensar y organizarse; un descoloque veloz que dificulta estar en lo que hay, aquí y ahora, que es donde más nos necesitamos para recogernos y recoger al otro. Un desear intensamente que esto (malestar, dolor) se acabe ¡ya!
  3. Cherry Plum: La experiencia de la sensación de pérdida de control, de autocontención, que deja con el sentimiento de no tener de dónde asirse, de haber perdido toda referencia, todo soporte, toda auto sujeción. Amenaza la desintegración.
  4. Star of Bethlehem: La mismísima conmoción de la huella del impacto del rayo que parte al ser y a su cuerpo. Los cuerpos se defendían del estremecimiento del golpe acorazándose en algún lugar (en el sentido de la “coraza caracterial y muscular” de Wilhelm Reich), dejando una huella dolorosísima y opresiva en alguna parte. Unos pocos ejemplos de lo escuchado: área cardíaca y pulmonar (nudo angustioso, la respiración no colma), la garganta (tos nerviosa, nudo), el vientre (episodios de diarrea o estreñimiento) la cabeza (jaquecas), el cuello y los hombros (contracturas). Y todo ello produciendo cansancio. El impacto del palo recibido también dejó una marca de miedo, ira y sentimientos de pérdida. Estos golpes acaban en excitaciones que quedan a la deriva, más o menos ligadas a las pre-existentes. Vale decir, hay trauma y re-traumatización.
  5. Clematis. Estaba muy presente la ausencia y el enlentecimiento mental y físico propios de la disociación. Un no ver, un no estar, un no poder asociar. Un descoloque, como el del cuerpo aquí y la cabeza se me fue… pero no del todo, no estoy muerta, pero sí desconectada de mi cuerpo.

 

Rescue Remedy

Estos días atendí en shock, con los estados que acabo de mencionar. El Remedio de Rescate fue y es central en mi sostenimiento desde el primer momento hasta hoy 17 de abril.

Sobre los mecanismos de defensa más observados

El miedo de los pacientes se hacía cada vez más presente así como sus mecanismos de defensa, algunos de los cuales había visto o estaba observando en mí. Básicamente: negación, deflexión, proyección, racionalización y sublimación. Todos mecanismos evitadores del contacto con lo que cada uno sentía en esos momentos. Formas estereotipadas, fijas, de reacción ante la angustia que se esquiva a cualquier precio.

  • La negación es negar lo que hay porque verlo produce enorme inquietud, mejor como si no exista. Hemos visto a sendos políticos mundiales hacer esto. Un no enterarse o borrar como si no existiera (no ver, no escuchar, no sentir)
  • La deflexión es una desensibilización. Observaba a algunas personas tomando a risa o quitando importancia a lo que iban diciendo de dramático, o hablaban de un modo abstracto, sin personalizar; o se iban por las ramas enfriando, distanciándos, aburriéndose y bostezando con lo que iba sucediendo.
  • La proyección.  Hubo mucha, una atribución a otra persona u objeto de lo que iba resultando inaceptable para sí. Se proyectaban los propios sentimientos y pensamientos inadmisibles. Así es que los malos, incompetentes, cobardes o asustados, paralizados, precipitados pasaron a ser los políticos, los chinos, los jefes, los compañeros de trabajo, las personas con las que convivo. “Qué inestable que está José” “Qué irracional es María” “Mi compañera se altera demasiado” “No soporto la desgana de mi hijo” «Menos miedo y más acción»
  • La racionalización, ese intento de explicar lo que sucede mientras esquivo lo que siento. Es la conversión o transformación de un sentimiento o impulso inaceptable, miedo, ira y tristeza, en una explicación más o menos lógica y coherente. Las teorías sobre conspiraciones, las largas conversaciones sobre cifras y datos, informarse de modo continuado «No poder quitarme esto de la cabeza». Una intensa actividad mental que es más propia de sujetos de corte racional, intelectual o materialistas, que impide darse cuenta de los sentimientos de vulnerabilidad. Suele ir pegado a la proyección de los mismos sobre otros.
  • La sublimación vino a nuestro rescate, afortunadamente. Este mecanismo supone dar una canalización de utilidad a lo inaceptable (impulsos agresivos, miedo, tristeza). Así es que comenzamos a hacer yoga, meditar, bailar, ordenar y limpiar, estudiar. Lo neurótico fue que en un momento muchos estaban con sus agendas saturadas. «Ni un minuto para pensar por favor». «Ocupe todo su tiempo». «Distráigase» Eran los consejos que se daban a sí mismos y que escuchaban de fuentes más o menos «recomendables».

Como veis, se trataba de eludir los sentimientos de miedo, pavor o tristeza por la pérdida del confort, de proyectos, trabajos y personas.

Otros estados emocionales y sus Flores de Bach

A la altura de la segunda semana de marzo el miedo era ya una fuerza arrolladora. Incertidumbres sin respuestas. Preguntas por el trabajo y su continuidad; por los ingresos económicos. Las huidas precipitadas a otros domicilios, al de los padres, a los de algún amigo, al de la pareja. En estos momentos los estados más vistos, sentidos o evitados pero que había que evidenciar, fueron:

  • Rescue Remedy. Sigue el enlace para saber más sobre esta composición
  • Walnut: la difícil asimilación del cambio, era importante ofrecer la menor resistencia posible para adaptarse.
  • Mimulo: el miedo a enfermar, a no tener dinero, a no tener comida, a que nadie nos cuide, a enfermarnos de cualquier otra cosa e ir a uno de esos hospitales saturados, a perder el trabajo.
  • Red Chestnut: miedo por lo que pudiese acontecer a nuestros seres queridos, abuelos, padres, parejas, hijos, amigos, compañeros de oficina, vecinos. El miedo por todo el mundo, por un país, su gente, por un barrio. Y toda esa honda preocupación temerosa por el personal sanitario, empleados de tiendas de alimentación.
  • Gentian: los sentimientos de tristeza porque hubo y hay pérdidas, cada vez más. Para comenzar, la de nuestra rutina, nuestra seguridad, nuestra zona confortable, nuestros proyectos, relaciones nuevas. Hay frustración, esto se alarga. Aparecía el pesimismo y la tristeza por lo que veo y escucho. Los muertos propios y ajenos.

    Flores de Bach Olive

    Olive, Flor de Bach

  • Olivo: Los estados de agotamiento fueron desmesurados, multiocupaciones, multiadaptaciones, trabajo, familia, demandas de todo tipo físicas y emocionales. Este estado estuvo (y está, aunque menos) extendido, en particular en madres y padres de familia que veían multiplicada exponencialmente su actividad (comidas, escuela virtual de los niños, entretenerse juntos, cuidados extraordinarios de limpieza, teletrabajo algunas).
  • Otras esencias florales vinculadas a los sentimientos de ineptitud (Larch) “Me siento incapaz”. O “esto me desborda”, “no puedo atender a todo” (Elm). Y todo ello agravando los sentimientos de culpa por no poder con todo (Pine).

Básicamente, los primero 20 días de confinamiento no hice más que desculpabilizar y normalizar lo que estaba sucediendo. Esto, junto a hacer conciente lo que cada uno sentía para que no quedara enmascarado bajo una capa de ignorancia de sí mismo, con todas las dificultades que ello conlleva.

La soledad también hizo figura, en particular en los que hacen este viaje sin compañeros a bordo. De esto me ocupo en el siguiente artículo.

Gracias por tu amable lectura.