Rock Rose - Helianthemum_nummularium
25 Ene 2022

Rock Rose, miedo y vergüenza en relación.

Curan las esencias florales y la relación terapéutica. 

Bach habla de las verdaderas causas de la enfermedad física. Señala hacia 38 estados emocionales observables y las esencias que tratan dichos estados afectivos. Pero sabemos que estos 38 estados afectivos, causa de síntomas físicos y conductas no funcionales, son también consecuencia de otras causas: conflictos y traumas relacionales, fundamentalmente. Formular para esta complejidad que podríamos llamar las causas de “las verdaderas causas de la enfermedad” es siempre apasionante. Pongamos un ejemplo: la experiencia Rock Rose, del 1º grupo para el temor.

Rock Rose

Este miedo causa un florido repertorio de respuestas orgánicas de detención o movilización: el corazón se dispara a toda velocidad, hiperventilación, las manos o la entrepierna mojándose con sudor o evacuaciones, la garganta anudándose, súbita inmovilización y temblor en el cuerpo. Todas reacciones del miedo intenso.

Pero, ¿cómo ha llegado esta persona a constituir tal miedo que es causa de las respuestas anteriormente enumeradas?

El miedo en relación

Imaginemos, por un instante, ese cuerpo adulto así estremecido y sacudido, incapaz su dueño de darse apoyo a sí mismo, de calmarse, cobijarse, de respirar y serenarse. Imagina el niñito o niñita de ese adulto, con seguridad fue expuesto al mundo demasiado prematuramente, sin recursos ni apoyos. Sin el consuelo (apoyo emocional) ni el abrazo (contención física y emocional) de sus primeros cuidadores en los momentos de exposición al miedo infantil. Un niño que no fue acompañado sino abandonado, descuidado o atrapado intrusivamente.

Continuemos imaginando un embarazo con una madre y/o padre experimentando estados Rock Rose y Star of Bethlehem, y la función madre no pudiendo realizarse en consolar, apoyar y abrazar al niño que ahora es nuestro paciente adulto que experimenta pánico en los túneles de las autovías e incontinencia urinaria.

Pensemos en una relación con los primeros cuidadores (incluso pre-natal) en un entorno de lucha por algo tan básico como la supervivencia: guerra, hambre, migración, maltrato físico, grandes pérdidas. Difícil sostener a un niño cuando apenas pueden sostenerse los padres.

Así es que cuando aparece en el relato el último de los 12 curadores, Rock Rose, conviene explorar -y colocar esencias florales en- las primeras relaciones, observando:

  1. Las sufrientes pre-natalidades de tipo Star of Bethlehem, Sweet Chestnut, Evening Primrose, Echinacea y Chaparral.
  2. Lo que vino después de nacer: ¿se reparó algo de todo ese descuido hacia el apego seguro? ¿Tuvo el cuidado infantil suficiente? ¿Se lo acompañó en el sentimiento o estuvieron totalmente a distancia: padres y madres Wild Rose, Mustard, Water Violet, Mimulo, etc.? Quizá su historia continuó siendo intrusado, invadido, mordido, devaluado verbal o gestualmente: cuidadores Willow, Crab Apple, Vine, Chicory, Beech, Vervain, Rock Water, Holly.
  3. Las consecuencias de todo ello. Hoy me interesa detenerme en una emparentada con el miedo y presente en Rock Rose: la vergüenza.
La vergüenza

El fondo avergonzado de Rock Rose se observa nítidamente en los episodios de pánico escénico, una mezcla del miedo que dice «estoy en peligro», y de la vergüenza que afirma «soy inadecuado, decepcionante, inepto, fallido…» Está más que claro que la dupla: Rock Rose/Larch atañe directamente a la vergüenza que dice «Soy un completo fracaso». Tal complejidad sugiere una infancia en la que las experiencias se fueron organizando alrededor de un sentimiento de sí mismo como sin valor, como bueno para nada, completamente sólo. (En otra oportunidad hablaré sobre la vergüenza que apunta al cuerpo de tipo Crab Apple).

La vergüenza sucede en relación, se origina a partir de la vivencia de vulnerabilidad de uno en presencia de los otros. La mirada del otro, anticipada como devaluadora y crítica es demoledora, lo enceguece hasta dejarlo en blanco, tartamudeando o paralizado.  Una suerte de regresión a las experiencias vergonzantes sufridas en su infancia, a aquellas exposiciones prematuras a la no-valoración, sin consuelo posible y completamente sólo. Las experiencias de descuido, abandono y falta de consuelo son causa de vergüenza («Algo malo tengo» «No soy digna de amor» «soy defectuosa»).

La experiencia de la soledad es intensa en la vergüenza. La valoración y la confianza en los recursos propios del niño y la niña, son imprescindibles para construir apoyo, buen apego, identidad, estructura, un self dinamizado, sub-personalidades sostenedoras, fondo del que emerjan figuras o ámbitos relacionales funcionales…como tu quieras llamar a la falta de auto sostén. En la TFI decimos “La valoración y la confianza necesarias para habitar los 7 estados de la curación bachianos: Paz-Esperanza-Alegría- Fe-Certeza-Sabiduría y Amor, en la propia vida y en la que co-construimos junto a otros.

Susana Veilati. Terapeuta Floral Integrativa

Saber más sobre Susana Veilati 

Foto: Fuente Wikipedia

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