3 Ago 2019

EL MALTRATO GORSE, PINE Y LARCH. Voces internas y desdramatizar.

Un objetivo del proceso terapéutico es que el paciente se hable a sí mismo con amabilidad, ternura y compasión (comenzando por uno mismo quizá lleguemos a hacer lo propio con el ecosistema).

El maltrato psicológico al que nos sometemos a nosotros mismos es herencia, sin duda, del recibido en casa, colegios, y quien sabe dónde más. Así es que uno de los primeros pasos a dar en consulta, es que el paciente escuche cómo se habla a sí mismo y lo que experimenta emocionalmente mientras lo hace.

Cuando nos detenemos a escuchar lo que se dice a sí mismo la consultante, escuchamos expresiones tales como «soy un desastre», «estoy desbordada… me siento hundida». Tragedias todas ellas. A estas palabras las deconstruimos, es decir, las desmontamos: «desastre el de Haití, desbordamiento el del Nilo y hundido el Titanic. Imposible hacer algo con esto.»

Permíteme llevar tu atención a la forma con la que eliges hablarte, una en la que te experimentas como a merced de fuerzas incontrolables, enormes, que se te vienen encima y te dejan pequeña como a una niña: en estado desesperanzado GORSE normalmente, cuando no aterrorizada ROCK ROSE o MIMULO, y de otros modos también.

¿Y, si no es un desastre como el de huracanes y terremotos, tampoco un desbordamiento, y menos aún un naufragio…qué es?

Veamos qué nos dice el paciente, seguro que es algo menos trágico y que sí está en sus manos transformar con nuestra ayuda.

Entonces, reduce lo catastrófico a un evento capaz de ser recogido, contenido y transformado, a esto lo llamamos «desdramatizar». Es atender a los dos primeros estados de la curación que según Bach son la paz y la esperanza; vale decir, la pacificación y el estado de ánimo que surge cuando se presenta como alcanzable lo que se desea.