21 Ago 2019

EL MALTRATO GORSE, PINE Y LARCH. 2ª Parte

EL MALTRATO GORSE, PINE Y LARCH. 2ª parte.
Ayer resaltábamos la importancia de escuchar el maltrato al hablarnos a nosotros mismos. Sigamos viendo cómo intervenir cuando esto sucede en consulta. Pongamos más ejemplos: “no paro de decir idioteces, no tengo remedio, soy imbécil, no sirvo, qué torpe soy”, ya sabes, el elenco Larch-Pine (autodevaluación y autocastigo).
Mientras intentamos que se escuche a sí mismo podemos recibir algunos comentarios: “Bueno, es un modo de hablar”. Y lo es, un modo de hablarte autodestructivo que te deja devaluada, impotente, insegura o alarmada. ¿Quién te hablaba así? ¿Quién eres cuando te diriges a ti de ese modo? ¿Papá, mamá, algún hermano, un profesor? Ya no están junto a ti para darte la lata, pero los has metido dentro y sus voces continúan vivas. Esto tiene un nombre: introyección. Una incorporación sin filtro de mandatos, modelos, normas, y a sus portavoces. Es un mecanismo de defensa del dolor, de la conciencia de lo que hay. Trago algo intragable que queda sin masticar e indigesta. (Cierto que hay introyectos necesarios, el aprendizaje es un proceso introyectivo). Sigamos.
Algunos insisten en que ese maltrato es atinado: “pero es que dije una idiotez”, “pero es que no paro de equivocarme”. Observad este estar en el derecho de maltratarse, esta justificación sin fisuras del castigo demoledor hacia uno mismo. Hay quien se hace heridas, se golpea, se expone al peligro o daña severamente. El odio hacia sí misma es feroz. ¿A quién protege de su ira volcándola sobre sí? Es como si dijera: “Te salvo de mi odio a ti madre, a ti padre, aunque pague el alto precio de morderme a mí misma”. Esto también tiene un nombre: retroflexión, otra muy interesante forma de defensa en la que me produzco el daño que quiero producir a otro, una autopunición; es el mecanismo PINE. Me recuerda a esa pregunta de Sherlock Holmes: “¿A quien hubiera matado si no se hubiese suicidado?”.
Entonces, cuando hablamos de los abatidos Larch, Pine, Gorse, Gentian…(y con mucho gusto seguiría mencionando la interminable lista de esencias) te sugiero que reflexiones sobre todo ello, y siempre comenzando por tu propia historia.
Gracias por tu amable lectura.