26 Jul 2018

El aula floral del futuro: forma y fondo

    Edward Bach habló del hospital del futuro, deseo escribir sobre el aula del futuro, de cómo pienso el modo de aprender el oficio terapéutico floral, de su forma y su fondo.
La forma
    La forma ya no es la del viejo modelo patriarcal: maestro en el frente hablando a un alumnado sentado en filas, dándose la espalda los unos a los otros y todos mirando al que sabe. Si el narcisismo tuviera forma esa sería la del aula con hileras. Un espacio escindido, disociado: el que sabe y los que no saben, el centro y la periferia. Recuerdo el aula de mi infancia: no debíamos mirar hacia los costados o hacia atrás. Solo al que sabe.
Por el contrario, imagino una disposición en círculo, mirándonos a los ojos mientras nos dejamos ver.
El fondo
   Por fondo me refiero a lo que se aprende y cómo. Es uno humanista, ese estilo de comunicación desarrollado entre 1950 y 1960, cuya aparición marca un antes y un después en la cultura terapéutica. Al fin aprendo de mi mismo y de ti, practicando con mis compañer@s de círculo y viendo cómo trabaja la persona que facilita la actividad con lo que sucede ahora mismo.
    Y aprendo de lo que hay AHORA porque aprender a intervenir sobre el malestar, el desequilibrio o la desesperación, no anda por otro sitio que aquí mismo, en el lugar de la experiencia, en nuestro círculo de aprendizaje. ¿Recuerdas que lo verdadero no está en los mapas sino en el territorio?. Ay, me fatiga que me hablen de longitud y latitud, será la edad… O quizá que hace tiempo aprendí que la intelectualización es un mecanismo de defensa del sentir, de la vivencia. No quiero una cháchara sobre ti, un plano de ti, te quiero a tamaño real. Quiero tus ojos, tu decir, tu arruga en la frente, tu gesto airado, tus ojos y tu piel húmeda de miedo, tu no saber y el mio. Quizá es que sé que enseñar es más una provocación del saber de ti mismo, y menos una transmisión de maestro a alumno (relación vertical de enseñanza que concluye con filas y filas de renglones repletos de anotaciones que probablemente nunca vuelvas a consultar, signo evidente de la futilidad del método). Me estoy preguntando (¿quizá cuestionando?) el mismísimo nombramiento de maestro o maestra, una expresión tan antigua como las religiones patriarcales. No quiero que me llamen maestra sino “provocadora”. Me río de mi misma contigo que me lees (gracias por ello).
    Y en este aula no hablamos de otros, de síntomas físicos o psíquicos, sino de ti, de mi y de nosotros, de lo que experimentamos, sentimos, fantaseamos y pensamos tu y yo. Recuerdo cuando era niña que la maestra me hablaba de reyes y políticos, de anchuras de ríos y altura de montañas, de todas esas cosas que no eran las nuestras, las que me interesaban, las auténticamente misteriosas.
    Veo un aula horizontal, de todos construyendo saber entre todos, donde la verticalidad solo describe el nivel de profundidad hasta el que tu te permites llegar dentro de ti.
 
Susana Veilati.
 
Ah, y en este link del Blog de Montse León podéis leer el texto completo del Dr. Edward Bach sobre el hospital del futuro, en la disertación efectuada en Southport, en febrero de 1931
https://montse55.blogspot.com/2014/07/el-hospital-del-futuro-segun-edward-bach.html
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