20 Sep 2019

7 BUENAS ACTITUDES QUE EXPERIMENTAR CON EL PACIENTE

1️⃣Escuchar. Con las orejas, los ojos, la piel, el corazón y el vientre. Sus palabras, su sonoridad, sus interrupciones, cualquier tropiezo en la narración. Una escucha que se ensancha más y más porque sucede sobre una superficie de completo silencio interior.

2️⃣Curiosidad. No dar nada por conocido, zanjado, trabajado, o una palabra por entendida. Si el paciente dice «siento vergüenza», poco dice eso de él, salvo que tiene miedo al rechazo. ¿Cómo es su vergüenza? Hay palabras que son como puertas que nos dicen «Entra por aquí, observa, pregunta y descorre el velo». SU vergüenza: toda una historia familiar y social, con unas consecuencias, una particular interrupción del contacto, un sinfín de palabras y gestos no expresados, y un daño. Tanto por descubrir aún en esa palabra que casi dejo pasar por haberla «entendido»!

3️⃣Acercarse y retirarse. Un ida y vuelta de tu atención que viene y va como al compás de la respiración: inspiras y regresas a la conciencia de ti, espiras y llevas tu conciencia hacia él o la paciente. Sin esfuerzo. Una actitud en el contacto terapéutico propia de un Walnut en su centro, capaz de adaptarse al cambio del ir hacia el otro y regresar hacia sí, sin perder sensación de identidad, vinculado y diferenciado. Con conciencia de lo propio y lo ajeno.

4️⃣Fluir. Un estar relajado en el flujo del encuentro. En presencia de lo que hay. Sin más expectativas que la de seguir la dirección que sigue el paciente. Pienso en «Amazonas» del sistema de Orquídeas, de Korte. La esencia de un río para navegar con la corriente, sin resistencia, sin empujar…como flotando en ese espacio compartido entre tú y yo. Y respira.

5️⃣Sorprenderse. Advertir el TFI la novedad que aparece en cada instante del encuentro, con inocencia y la boca abierta ¡Ah, claro! ¡Ah!… Tratad al paciente como si fuera la primera vez que lo veis, «incluso si lo vemos la semana próxima lo consideraremos un paciente nuevo» escribe Edward Bach.

6️⃣Empatizar. Resonar con sus sensaciones, emociones y sentimientos. La empatía la sientes en el cuerpo: en tu piel, tu garganta, tu corazón y pancita. No es mente, es sensación, corporalidad.
Y un largo inciso: si estas trabado en este punto, pon una esencia floral en aquello que dificulta tu experiencia de la empatía con ese paciente. Al respecto, se me ocurren algunas formas habituales de interrupción de la empatía del terapeuta:
✔️El modo Impatiens (meto prisa al paciente, a mi misma y al proceso), por consiguiente puedo experimentar sentimientos de frustración Gentian, de intolerancia Beech o desesperanza Gorse.
✔️El modo Caléndula (FES), cargando de irritación a mi decir. No me dejo perturbar por lo que aparece y ser como el lago que ondea por el efecto de la brisa. Ofrezco resistencia interrumpiendo, generando desacuerdos, perdiendo capacidad de interés, compasión, calidez y contención (es una flor naranja, compuesta, y con una ligerísima forma de copa). Caigo en una escucha aversiva.
✔️O intentando convencerlo con cualquiera de las estrategias del 7* grupo bachiano: indicando lo que debe hacer, sentir, pensar o preferir.
✔️O bien, colocando lo propio sobre él; o a alguien más entre él y yo, de tal manera que el paciente -que viene para aparecer- desaparece justo frente a mi, oculto tras el reflejo de mi padre, madre, hermana… ¡Zas! Me he quedado pegada a lo propio y abandonado al paciente. Proyección y confluencia, 2 mecanismos de defensa tan bien conocidos en nuestro oficio integrativo.

7️⃣Y a la vez recogiendo con esencias florales lo que aparece en el marco de tal actitud de escucha relajada, curiosa, sorprendida, que resuena con el paciente, y en la danza del yo-tu mientras se deja modificar el TFI por lo que escucha de nuevo y de viejo. ¡¿Cuánto bien hará dicha formulación?!

(Escribo esto como apostilla al segundo Encuentro on line gratuito de charlas fluidas)
Gracias por tu atenta lectura. Susana

Ilustración: Calendula officinalis en Köhler’s Medicinal Plants, 1887.