4 Nov 2019

11 HABILIDADES TERAPEUTICAS FUNDAMENTALES

Pregunté a 15 Terapeutas Florales Integrativos cuáles son para cada un@ las habilidades necesarias para el buen desarrollo de nuestro oficio. Aquí os dejo el resumen y más abajo los comentarios.


Escucha orgánica

Escuchar con nuestro cuerpo. Escuchar con nuestra piel y el resto de nuestros órganos. Allí resuenan sus palabras, su sonoridad, sus interrupciones, cualquier tropiezo en la narración. Todo nuestro cuerpo deviene oreja. Una escucha que se ensancha más y más porque sucede sobre una superficie de silencio interior.

Empatía

Acogemos, desarrollamos la paciencia, la aceptación; en definitiva, la compasión. Resonamos con sus sensaciones, emociones y sentimientos. Observa detenidamente, date cuenta que la empatía la sientes en el cuerpo, no es cuestión de cabeza o de pensamiento. Sucede en tu piel, tu garganta, tu corazón y pancita. No es mente, es sensación, es corporalidad. Si no sientes tu cuerpo, si no distingues tus sensaciones, la empatía no es tal, es estrategia, es poner una cara de empatía, un «como sí» de empatía.  Empatía es hacer algo difícil de hacer desde el corazón si no se ha experimentado: validamos. Habremos de distinguir lo validable de lo que no lo es. Sí, damos valor a su esfuerzo y a su necesidad de darse cuenta. Alentamos su valentía al tomar la decisión de tratarse, de introducir una novedad, de no desear repetir.  Empatía es no juzgar, no exigir, la persona no tiene que ser de otro modo sino como es. Solo siendo como es podrá transformarse. No hay un modo de ser, no hay un modo de sentir. Y si no has aprendido a ser como eres, a darte cuenta de cómo te juzgas a ti misma e interrumpirlo… difícil que lo puedas poner en práctica en consulta.

Apego seguro

El apego es necesario. El desapego es el despegarse del mal apego, del que muerde, del «ni contigo ni sin ti». El buen apego es el de la buena madre. El apego es seguro cuando está libre y exento de peligro, daño o riesgo. Es indispensable que la persona que asiste sepa construir un apego seguro, y en nuestra consulta lo vamos construyendo juntas. Y ese será el nuevo modelo relacional que empezará a utilizar en su vida cotidiana. Recuerda las santas palabras del humanismo: “la relación es lo que sana”.

Sentido del humor

El humor sorprende, y como toda sorpresa, abre una fisura en la defensa. Humor proviene del latín humor, humoris, y significa “líquido, humedad”. El humor es viveza. Ya nos dijo Bergson:  «Lo rígido, lo preestablecido, lo mecánico, en contraste con lo flexible, con lo continuamente cambiante, con lo vivo», con el humor. Es un arte ¿Cómo reírnos de ti contigo? ¿Cuándo es humor, cuándo es agresión disfrazada de «algo gracioso»? Esto se aprende, y donde mejor lo aprendemos es en nuestro propio proceso terapéutico. Es más, todo lo escrito hasta aquí se aprende en ese espacio. Ya conoces, si nos has leído antes, la vocación de esta escuela por aplicarnos lo que queremos aplicar a otros: el proceso terapéutico personal.

Confrontar asertivamente

Invitar al otro a ver más allá de lo conocido, sin agredir. El sentido del humor puede encuadrarse en las intervenciones asertivas. Es poder explorar con cariño y profundidad lo bueno y lo malo. Y atención, lo bueno y lo malo existe. Lo bueno es lo bueno para todos, lo malo es lo bueno solo para unos pocos y malo para muchos. Confrontar asertivamente es la capacidad para poner de relieve junto al consultante lo que tiene de negativo y lo que le hace daño, tanto daño que rebasa y llega al otro. Y esto sin vulnerarlo, sin ofenderlo; por el contrario, despertándolo a una nueva comprensión que lo enriquece y renueva sus posibilidades para la sana relación.

Buen encuadre

Establecer con claridad cómo trabajamos. Horarios, espacios, descansos, ausencias, honorarios, vacaciones. El conjunto de límites dentro de los cuales se desarrolla la relación y que responde a la pregunta ¿Cómo quiero trabajar? ¿Cuál es el contrato terapéutico que coloco entre el posible paciente y yo en el primer encuentro? ¿Cuáles son los límites dentro de los que trabajo y que serán revisados si el paciente (o el terapeuta) los salta, los violenta o los ignora?

Presencia

Desarrollar la actitud de estar presente el TFI con su mente, su corazón, con todo su cuerpo. Acompañando al paciente por donde va, sin forzar ni adelantarse, como flotando por los 360 grados del espacio. Presencia es no esfuerzo, es una atención relajada que se deja perturbar sin elegir lo más y lo menos importante. Presencia es no estar en ningún otro lugar que aquí y ahora contigo. Y Aquí y ahora es donde sucede el amor. La condición del amor es la presencia.

Servicio

Amor por el servicio. Nuestro trabajo no tiene precio aunque tiene valor. Hay un plus de servicio desinteresado y generoso en nuestro oficio aunque cobremos honorarios que nunca reflejarán lo que vale nuestro quehacer. Servicio es también servicio gratuito. Pienso en el voluntariado, en las prácticas, en el «te doy porque sí, porque quiero, porque sufres y aquí tengo esencias florales».

Curiosidad

Tratad al paciente como si fuera la primera vez que lo veis, incluso si lo vemos la semana próxima lo consideraremos un paciente nuevo» escribe Edward Bach.

Curiosidad es no dar nada por conocido, zanjado, trabajado, o una palabra por entendida. La condición de la curiosidad es la inocencia, la humildad del terapeuta. Si el paciente dice «siento vergüenza», poco dice eso de él salvo que tiene miedo al rechazo. ¿Cómo es su vergüenza? Hay palabras que son como puertas que nos dicen «Entra por aquí, observa, pregunta y descorre el velo». Su vergüenza: toda una historia familiar y social, con unas consecuencias, una particular interrupción del contacto, un sinfín de palabras y gestos no expresados, y un daño. ¡Tanto por descubrir aún! La curiosidad lleva a la sorpresa: La curiosidad permite al TFI descubrir la novedad que aparece en cada instante del encuentro. El paciente nunca habla de lo mismo, nunca dice lo mismo, nunca un encuentro es igual a otro. Si alguna vez esto te pasa es que habrás de cuestionarte tu capacidad para experimentar curiosidad.

Humildad

La humildad es una actitud que se refleja en la aceptación del proceso terapéutico personal, esto es ser paciente de otro TFI, de un modo pautado y continuado, de un modo comprometido. Y en otro espacio, en el de la supervisión de sus casos. Y todo ello para ser consciente el TFI de sus emociones, sentimientos, pensamientos y creencias y no mezclar sus propios contenidos con lo que le refiere el paciente.

Sentir la naturaleza

Desarrollar y mantener el contacto con la naturaleza para así comprender lo que ofrecemos como remedio, además de vínculo y acompañamiento. Este es el corazón de la cura, desde allí entendemos la interconexión, no sólo del cliente con lo que le rodea, sino también entre todo lo que le pasa…Bach fue un ejemplo de ello y esta sensibilidad es la clave de sus maravillosas formulaciones.