Varios momentos en el seminario
26 Jun 2016

El dibujo con niños, adultos y en grupo. Terapia Floral Integrativa.

El dibujo con niños, adultos y en grupo, es un taller dentro de la formación en Terapia Floral Integrativa. Se trata de uno de los más interesantes recursos expresivos tanto para conocer al niño, al adulto y a la familia que vienen a nuestra consulta, como para la formulación floral.

Este fin de semana de junio, nos dimos cuenta de las posibilidades del uso no interpretativo de los dibujos para desencadenar la comunicación empática y la confianza en el vínculo terapéutico floral.

A continuación transcribimos un fragmento del estupendo dosier que entregamos con dibujos y el análisis de los mismos, escrito por nuestra docente colaboradora Elvira González.

“El dibujo es una herramienta imprescindible en el ámbito terapéutico sobre todo cuando se trata de trabajar con niños y esencias florales.

¿Cómo es posible “ver” lo que dice un dibujo?

Dibujando como niños y adultos

Dibujando como niños y adultos

Un dibujo nos muestra una historia, una emoción, un sentimiento, un mapa de orientación para comprender lo que nos dice.

Puede que la primera vez que nos enfrentemos a mirar un dibujo dudemos de saber interpretarlo, esto nos debe tranquilizar pues partir del no saber en terapia es llegar a descubrir, las certezas no suelen llegar muy lejos. Ante un dibujo tenemos que procurar tener una actitud de curiosidad, de ver todos los detalles, de “escuchar” lo que nos dice el dibujo. El dibujo sabe, nosotros no, así que partiremos de esta premisa para que el dibujo nos cuente su “historia”.

Como terapeutas aplicaremos tres principios fundamentales para analizar los dibujos desde el fondo y lo que hace figura.

El primer principio tiene que ver con la impresión que me despierta el dibujo. Es decir, ¿qué emoción me provoca?”

El segundo principio, tiene que ver con el tamaño de la hoja en relación con el dibujo. Si la desproporción es muy grande puede indicar algún trastorno     psíquico y debemos preguntarnos qué puede significar esta desproporción.

Por ejemplo: por qué es tan pequeño el dibujo con respecto a la hoja, ó por qué parece tan grande el dibujo con respecto a la hoja.

Sobre esta información podemos averiguar si estamos ante un caso de introversión o extroversión complementaria o compensatoria. Todas estas observaciones son datos importantes a tener en cuenta.

El tercer principio tiene que ver con la función de los elementos del dibujo:  Qué color, qué forma, el movimiento, el número de objetos que se repiten, qué elementos faltan. Esta suele ser la parte más complicada, ya que tenemos que sintetizar todo lo observado en cada componente e integrar la información en un todo.

Tenemos que tener en cuenta a la hora de valorar un dibujo que éste nos da elementos orientativos y nunca pruebas concluyentes. El dibujo nos habla del momento presente del paciente y de su situación emocional y psíquica. Algunos enfoques utilizan los aspectos simbólicos del dibujo en cuanto a un significado ya dado a modo de “diccionario de símbolos”. Sin descartar completamente esas interpretaciones no debemos regirnos bajo unas valoraciones predeterminadas.

Es decir que tenemos que insistir en el significado que determinado símbolo tiene para el consultante.

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