Scleranthus
31 Ene 2017

SCLERANTHUS ¿Qué hacemos con la duda además de dar esta esencia?

Esta es la definición de Scleranthus que escribió Edward Bach:

Para aquellos que sufren mucho por su incapacidad para decidir entre dos cosas, inclinándose alternativamente por una y luego por otra. Por lo general, son personas calladas que soportan solas sus dificultades, porque no siempre se sienten inclinadas a comen­tarlas con los demás.

Un caso Scleranthus

Hace unos días reorienté un apremio por decidirse de una persona (1º consulta) que padecía, según sus palabras, de una “duda cruel”.
Dudar es una actividad de la mente en la que el sujeto imparablemente suma y resta ventajas y desventajas, esto lo deja en un mismo sitio: el paso que ahora avanza es el que retrocederá. En este caso las consecuencias estaban claras: pensamientos de fracaso y por ello sentimientos de tristeza, junto al odio hacia sí mismo.

Ayudando al consultante

En esa oportunidad me dio resultado ayudarle a diferenciar su motivo de duda ( “Llevo 10 años dudando de si dejar o no mi empleo”); de su insistencia en causarse la tortura de la duda, a saber: dos lustros metiéndose miedo (“Si dejo el empleo no tendré qué comer”), llenándose de inseguridad (“¿Y si luego me arrepiento?”), devaluándose (“No soy capaz de dejarlo”), tratándose como a un inepto (“Jamás tomo una decisión”), impidiéndose cambiar (“Mejor no me muevo”).
Si hacemos esta distinción, notaremos que lo importante no recae en si se queda o no en su puesto de trabajo; sino en qué pasa allí que se habla y desestabiliza de este modo.
Llegados a este punto le pregunté: ¿te parece que aparquemos por el momento la decisión de continuar o no en tu empleo, para centrarnos en este modo “cruel” de tratarte a ti mismo a lo largo de estos años?

Susana Veilati

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