PUBLICACIONES S. VEILATI

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Tratado Completo de Terapia Floral

En este libro desarrollo una idea: el conjunto de la terapia floral puede pensarse como un sistema terapéutico que favorece en el sujeto que la utiliza, el despliegue de aquello que es objeto de la psicoterapia, las escuelas de desarrollo espiritual y finalidad terapéutica de las esencias florales: paz, esperanza, alegría, gratitud, sabiduría, amor.

Escribí este libro entre 1996 y 1999. En esos años estaba formándome en psicología transpersonal, en los caminos de la evolución de la conciencia. Así es que encontraréis referencias al budismo, hinduismo, masonería, astrología, cábala, meditación, chamanismo; así como a los desarrollos evolutivos de Piaget, Maslow y fundamentalmente Ken Wilber, a quien quedo profundamente agradecida porque me tocó con la flecha de la curiosidad por oriente y occidente, espíritu y ciencia, meditación y pensamiento.

El nombre del libro, “Tratado completo de terapia floral”, lo eligió mi editor, Sebastián Vázquez; hombre sabio y testarudo. No hubo forma de persuadirle respecto a esa elección, me sonaba demasiado ostentoso. Él escribió en la contratapa “…este tratado presenta una guía terapéutica … donde la visión de la psicología evolutiva es su referente principal”.

Terapia Floral Integrativa

Un texto profundo y ameno que abarca desde el momento en que alguien toma la decisión de tratarse con terapia floral, hasta la finalización de su proceso, así como las vivencias y el sentir del terapeuta floral integrativo en el recorrido por su maduración como terapeuta y sus primeras aproximaciones a la enseñanza floral.

– Los contactos inciales. Manejo de la primera llamada telefónica, de las entrevistas preliminares, y la determinación del motivo de consulta.

– Los procedimientos y recursos técnicos aplicados a la terapia floral integrativa como el arte de la conversacion terapéutica, los 7 estados de la curación, el círculo de vínculos significativos, el arbol genealógico floral, el uso de collages y dibujos, así como útiles estrategias para la formulación y la autoformulación asertiva.

– Elementos para la buena construcción de un vínculo terapéutico reparador y las dificultades y miedos con los que topan el terapeuta floral y el cliente a lo largo del acompañamiento floral y cómo resolverlas.

– Cómo intervenir junto a otros profesionales de la salud.

– El acompañamiento floral de niños y familias.

– La terapia floral integrativa transpersonal.

– El cierre de un proceso floral: valorar la transformación y el procedimiento.

– Y otros contenidos de gran interés para el terapeuta floral.

Otros escritos

¿Qué digo después de decir Soy terapeuta floral?

En las líneas que siguen pretendo dar respuesta a una pregunta que me hacen habitualmente en los cursos: “Después de decir que soy Terapeuta Floral ¿qué digo?”

Lo que el alumno está preguntándome es: ¿Cómo explico brevemente lo que es la terapia floral? Le sugiero que primero responda qué son las esencias florales; y luego, quién es un terapeuta floral.

Veamos un texto que ofrezco a los terapeutas florales como guía de presentación de la terapia floral

Guía para la presentación de las esencias florales y el Terapeuta floral

Las 38 esencias del Dr. Bach son preparados bebibles de plantas silvestres elaborados a partir de flores en su punto óptimo de floración que se sumergen en agua y se exponen al sol, o a la ebullición. Este proceso finaliza en una dilución bebible que se comercializa en pequeños frascos de 10 o 20 ml en farmacias y tiendas especializadas.

Las esencias florales actúan en todos los seres vivos: humanos, animales y plantas. Son compatibles con los tratamientos alternativos y alopáticos a los que no substituye. Se benefician de ellos adultos, mujeres embarazadas, recién nacidos y niños porque no poseen contraindicaciones, no hay riesgo de sobredosis, no inducen trastornos secundarios y no conllevan adicción.

Su toma determina, merced al desarrollo de la virtud opuesta, la disminución de la intensidad y frecuencia de alteraciones emocionales tales como: odio, miedo, inseguridad, depresión, ansiedad, angustia…

Sus propiedades terapéuticas de los desequilibrios del ánimo, origen de muchos padecimientos mentales y orgánicos, fueron descubiertas por Edward Bach, médico bacteriólogo, cirujano y homeópata inglés, entre los años 1928 y 1936. Su particular sistema de elaboración permite que se fijen a una alcoholatura los principios energéticos de la flor capaces de propiciar una reorientación de los afectos en el ser humano.

Las propiedades de los 38 remedios de Bach son descritos, y resaltados sus beneficios, por la Organización Mundial de la Salud en 1983 (Medicine Traditionelle et Couverture des Soins de Santé”, OMS, Geneve, 1983, pag. 165). A partir de 1980 se incorporan nuevos sistemas florales al panorama terapéutico floral.

Ahora bien, estos remedios de emociones y sentimientos perturbados da lugar a dos figuras, la del Práctico en Flores de Bach y el TFI; ellos son quienes formulan luego de escuchar a su cliente y después de una correcta formación profesional y personal.

Fundamentación del apartado anterior

En estas 20 líneas estamos diciendo varias cosas: damos una idea inicial importante y esta es que no se trata de arreglos florales u aromaterapia sino de preparaciones bebibles que se comercializan en farmacias y tiendas especializadas. Permite que quien lo escuche rápidamente despeje las fantasías a las que predisponen las palabras “esencias florales”. Estamos diciendo que no se miran, ni se tocan, ni se huelen, sino que se beben y que además su consumo está tan extendido que se consiguen en la farmacia de su barrio.

Inmediatamente después aclaramos qué actúan en todos los seres vivos, vale decir, informamos sobre la extensión de su acción sanadora, desde el ser humano a plantas y animales que nada saben del efecto placebo. A esta altura está claro que nuestro imaginario interlocutor se estará preguntando sobre compatibilidades y efectos negativos, así es que para que no crezca la duda, introducimos la referencia cierta a su compatibilidad con otros métodos de tratamiento y su ausencia de efectos adversos para la salud emocional y física incluso de niños recién nacidos. Nada más inocuo entonces.

En este momento habremos de afinar qué es lo que tratan, pudiendo decir algo general, como lo dicho más arriba; o particularizando con el ejemplo de lo que sucede a nuestro amable oyente, si es que nos ha dicho algo sobre su malestar. Personalmente me interesa mencionar que su toma desarrolla la virtud opuesta al odio, al miedo, etcétera. Un modo de decir que son pacificadores naturales de las pasiones.

En este punto, quien nos escucha estará preguntándose de dónde ha salido esto y cómo es que se produce tal reorientación del ánimo. Es un buen momento para subrayar que un doctor en medicina ha sido responsable de este descubrimiento, un señor con una trayectoria profesional de envergadura en la medicina alopática y homeopática, me refiero al Dr. Edward Bach; así como aludimos a la cuestión energética que cada elixir porta en su composición.

La referencia a la OMS es importante porque ha dado gran impulso que dicha organización incluyera, en su informe sobre medicinas tradicionales, tan buenas palabras para la terapia floral. Como el citado texto habla de tres sistemas florales (Bach, Vitaflorum y Exaltation of Flowers) a continuación informarmos que el descubrimiento y elaboración de nuevos remedios florales ha continuado su expansión por el mundo.

Una vez que hemos explicado lo que damos habrá que aclarar quién lo da; y como el título de este escrito es Qué digo después de decir “Soy terapeuta floral” me ciño a la figura del terapeuta floral (entendiendo que en la Terapia Floral existen otras formas de tomar esencias florales: la autoobservación, el modo “como coadyuvante de otras técnicas terapéuticas” y el doméstico)

En este último punto volvemos a centrar a nuestro oyente, retomamos que se trata de remedios de emociones y sentimientos perturbados, y que quien los formula es un Práctico en Flores de Bach o un Terapeuta Floral Integrativo luego de escuchar a su paciente. Quizá podríamos agregar que como resultado del acompañamiento floral se evita el agravamiento de variedad de padecimientos emocionales y sentimientales; mejoran el ánimo, las fuerzas y la empatía; y promueven, en conjunto, el advenimiento de un sí mismo capaz de acometer nuevas transformaciones que traerán mayor bienestar a sí y a quienes lo rodean.

Nuestro interlocutor seguramente se preguntará qué clase de formación tiene quien desarrolla tan delicada tarea, así es que aclararemos que se trata de una correcta formación profesional y personal a la que es deseable que cada terapeuta floral aspire.

Gracias por tu amable atención.

Notas:
Cito: “They work best in the young and those with recent disturbances. …They are excellent for self-care, being totally without side-effects and harmeless if the wrong remedy is given” Los remedios trabajan óptimamente en niños y aquellos con disturbios recientes. Son excelentes para el cuidado de sí, no tienen efectos secundarios y son inocuos si no están correctamente administrados. (La traducción es mía)

“The first was the discovery of a Welsh homoeopathic physician, Dr. Edward Bach… The other two flower remedies, Vitaflorum and Exaltation of Flowers, are each made from many flowers in the same way as the Bach remedies.” El primero fue el descubierto por el médico homeopático de Gales, Edward Bach… los otros dos remedios florales, Vitaflorum y Exaltation of Flowers, ambos elaborados con flores del mismo modo que los remedios de Bach. (La traducción es mía). Es interesante recordar que la OMS reconoce no solo a los remedios de Bach sino también a otros sistemas británicos que existían en esa década de los 80.

¿Qué sucede en una terapia floral?

Ayer hablé con una terapeuta floral de Asturias, es médico bacteriólogo. Decía emocionada algo que he escuchado a menudo “La terapia floral me cambió la vida”. Este comentario que bien podría ser algo dicho por alguien apasionado (o exagerado) en un momento de alta emocionalidad es, no obstante, una declaración común a todas las personas que han bebido esencias florales por un tiempo suficiente.

Pero ¿qué cosas pasan en una terapia floral?. Veamos algunas.

• Es habitual que nuestros allegados perciban nuestros cambios antes que nosotros mismos “Tienes mejor cara”, “Estas más tranquilo”, “No contestas de tan mala manera”, “Me siento mejor hablando contigo”.
• Aumenta la capacidad de escuchar y la empatía.
• Se produce un incremento de la habilidad de poner en palabras lo que se siente y se piensa. Esto es fundamental a la hora de saber qué nos está sucediendo, qué necesitamos y cómo expresarlo.
• Se desarrolla la sensibilidad hacia la naturaleza y el arte, junto con el desenvolvimiento de la aspiración espiritual y nobles ideales.
• Disminuyen la ansiedad y la angustia y eso permite al sujeto retomar sus quehaceres cotidianos con una sensación de mayor autonomía; y decidir adentrarse en la comprensión de lo que está teniendo lugar. Si bien es cierto que algunos se retiran del tratamiento una vez conseguido lo primero, otros continúan explorando en profundidad. Evidentemente quien prosigue más allá de la mejora sintomática es el que se beneficia de lleno con esta singular forma bebible de tratamiento de la psique.
• La terapia floral actúa tanto sobre los síntomas psíquicos: miedo, ira, celos, incertidumbre, dolor por muerte o separaciones, trastornos de la sexualidad, estrés, agotamiento, etc.; como en los síntomas físicos: dolores musculares, espasmos, jaquecas. Tratando las emociones tratamos los dolores físicos.
• Se regularizan las funciones fisiológicas. Quien bebe terapia floral se enferma menos.
• La terapia floral procura alivio psíquico en caso de enfermedades graves facilitando en el paciente el proceso de aceptación de su destino, despedidas, actualizaciones, disminución del miedo a la muerte.
• Aumenta la capacidad de recordar la historia personal y los sueños; la sexualidad se expresa con mayor riqueza y pierden fuerza los mecanismos de conversión psicosomática.

EL SISTEMA DE CALIFORNIA: Esencias relacionadas con la expresión sexual.

A partir de la muerte del Dr. Bach (Flores de Bach) en 1936, hasta finales de la década de los setenta se produjo un gran silencio floral en materia de elaboración de nuevas esencias florales. Todo parecía indicar que las únicas flores que poseían poderes curativos eran las 38 seleccionadas por el médico inglés y específicamente las crecidas en la zona de Gales. Pero aparecieron los elaboradores de California y conformaron un sistema confiable, cada esencia, antes de salir al mercado, es investigada por un plazo nunca menor a un lustro y que generalmente se extiende a 10 años.

Bach organizó a sus esencias en 7 grupos emocionales: remedios para los que sienten temor, sufren de incertidumbre, falta de interés por el presente, soledad; hipersensibilidad a influencias y opiniones; abatimiento o la desesperación; y preocupación excesivamente por el bienestar de los demás. Los elaboradores de California las ordenan por orden alfabético, pero, a efectos exclusivamente didácticos se pueden estudiar divididas en 7 grupos teniendo en cuenta los planos o dimensiones de la existencia a las que cada esencia dirige –fundamentalmente- su acción. Esta nueva taxonomía de las Flores de California ha sido sugerida por Grecco y Espeche, resultando en: Flores para la vida afectiva; la vida sexual; la vida energética; la vida espiritual; la vida creativa y aprendizaje; la de interacción social; y la Autorealización.

Puede interesarnos en esta oportunidad detallar algunas esencias del 2º grupo: “La Vida Sexual”. La selección es personal, resultando subjetiva y cuestión de preferencias.

¿Qué es la sexualidad?

Antes de introducirnos en la materia floral, sirvan algunas puntualizaciones:

La sexualidad no es una “vida” aparte de la vida, sino el lugar donde también se expresa eso que somos cuando no estamos en un momento especialmente sexualizado, así es que cualquier esencia que tomemos también modifica nuestra expresión sexual. No obstante, hay algunas esencias que llevan nuestra atención hacia ese lugar reservado e íntimo y hacia dónde dirijimos la atención, es decir, nuestra conciencia, hay posibilidad de cambio.

La sexualidad engloba un conjunto de factores psíquicos, afectivos, incluso intelectuales y sociales que sobrepasan el terreno biológico. Se teje con los hilos de la historia familiar y personal y con los del discurso sociocultural dominante en cada época. En éste último sentido hoy se cuestionan ciertas improntas del modelo de relación patriarcal –en el que nos hemos socializado y que es modelo de comunicación y vínculo amoroso- que ha determinado una sexualidad de “posturas dominantes; tiempos cortos; focalización del contacto en los genitales; compulsividad cuando no violencia; déficit sensual y tierno; visión escindida de la mujer: “puta” o señora, con la que se tiene hijos (madre) o con la que se goza (amante), buena o seductora (mentirosa); igual división sufre el hombre: macho o “mariposa”, la sensibilidad y ternura es vista como una debilidad en el hombre; así como “poco femenina” o “de cuidado” será considerada la mujer que se hace cargo de su deseo sexual u otro y deviene sujeto activo propulsor de cualquier propuesta.

Este estrangulamiento de lo femenino favorecido por el discurso patriarcal -al que debemos, en su expresión más sana, poder compartir sobre sexualidad, ir hacia quien nos interesa con mayor libertad, mostrar nuestras apetencias y gustos-, digo, este deterioro del patriarcado es responsable, en parte, de importantes disfunciones afectivosexuales: desensibilización, miedo a la intimidad, relaciones destructivas y sexualmente agresivas, anestesiamiento, conflictos entre “recato y promiscuidad”, sexo sin calidez, abusos sexuales.

De la forma en que este discurso cultural se entrelaza con la historia personal, acentuando uno u otro déficit, no es tema que podamos tratar aquí porque en cada uno asume distintas formas. Pero sí podemos decir que la terapia floral “escucha” esta crisis y ofrece una serie de esencias que sirven, no para mágicamente transformar una actitud fría y distante en amor (nunca he visto tal cosa con ninguna esencia y los elaboradores, investigadores y escritores de terapia floral deberían ser más explícitos al respecto), sino que le serán de utilidad al paciente para decidirse a abordar el tema con la profundidad que se merece, para hacer historia, desarticular prejuicios, cuestionar lo aprendido, preguntarse por lo que realmente desea, explorar otros recursos, inventar otras posibilidades, perder miedos, ir hacia lo que quiere. Y sin duda que esta es una posición más creativa que la de permanecer en la inconsciencia.

Descripción de las esencias

Las esencias que pertenecen a este grupo, de las cuales veremos algunas pocas, trabajan aportando seguridad en el contacto íntimo, despertando a la sensualidad, alejando temor, vergüenza y prejuicios, sanando un pasado de abusos y violencia sexual.

Sticky Monkey Flower o Mímulo viscoso -Mimulus Aurantiacus (amarilla)-

Se beneficia de esta esencia quien se pregunta por su miedo a incluir sentimientos cálidos y vinculantes en la relación sexual. Sexo sí, afecto no. Esta retracción puede llevar a la represión de la sexualidad compartida -en el sentido de una duradera retirada del acercamiento íntimo- o por el contrario, y a modo de formación reactiva, a una vida sexual concurrida y variada. He visto ambas expresiones de este tipo de miedo a la cálida intimidad en varones homosexuales, hombres maduros y solteros y en personas que se han separado ya hace años y dicen no desear volver a intentarlo (en general declaran que han sido abandonadas por sus parejas).

Easter Lily o Lirio del Este -Lilium Longiflorum (blanca)-

Es una de las esencias que más he utilizado en España en mujeres mayores de 55/60 años. Necesita de esta esencia quien, para referirse al sexo, lo hace en términos de “guarrería” o “inmundicia”, siendo el disfrute del cuerpo propio y del otro, cuestión intratable opuesta a lo que una buena mujer debe hacer. Estamos hablando de actitudes que comportan censura, moralismo, crítica, represión y una general repulsa hacia hacer el amor y los genitales.

Hibiscus o Hibisco –Hibiscus Rosa-

A diferencia de la anterior, la persona que precisa de esta esencia, no suele denigrar la sexualidad con la palabra, sino que no experimenta sensualidad. Se trata de un cuerpo que no goza, ni se estremece, sino más bien que se inquieta. El sexo no motiva, es una obligación que hay que tramitar rápidamente. Esto puede culminar en apatía sexual.

Abuso sexual

La lista de esencias apropiadas para hombres y mujeres que han sufrido abuso sexual de pequeños o en la adolescencia, es verdaderamente extensa, mencionaré solo dos: Black Cohosh o Serpentaria -Cimifuga Racemosa (blanca)- y Evening Primrose o Flor de la oración- Onenothera Hookeri (amarilla). La primera es para cuando ese maltrato se expresa en el presente mediante la formación de relaciones destructivas o sexualmente agresivas. La segunda es para la distancia emocional y represión de la sexualidad a causa de abusos en la temprana infancia.

Como siempre al terminar un artículo, invito a los profesionales de la medicina y la psicología a incorporar a su práctica el uso de las esencias florales.

Entrevista al Dr. Eduardo Grecco: “Cinco maneras de sabotear el placer sexual”

El Dr.Grecco, es psicoanalista, Dr. en psicología, psicoterapeuta, docente y terapeuta floral, presidente de la Asociación Latinoamericana Floral y probablemente el autor de habla hispana más prolífico en materia floral. En los dos números anteriores hemos venido hablando de este sistema floral que es, después del sistema de Bach (las 38 “Flores de Bach”), el que más tiempo lleva implantado en el mercado terapéutico. Esto implica obviamente una importante ventaja a la hora de elegir alternativas complementarias al sistema inglés: evidencias clínicas contundentes demostradas una y otra vez a lo largo de más de 25 años. Cuestión que en nada desmerece a otros sistemas florales que se destacan por otras particularidades, y que ya tendremos tiempo de tratar.

A propósito de la experiencia clínica con el sistema de California, quiero introducir un reportaje -hecho especialmente para los lectores de Espacio Humano- al Dr. Eduardo Grecco. Nos visitará en Madrid el próximo marzo invitado por SEFLOR (Sociedad Española para la Investigación, promoción y uso terapéutico de las esencias florales, asociación sin fines de lucro).

Lo que leeréis seguidamente es una continuación del tema que abordáramos el pasado mes en esta misma sección: LA PREGUNTA POR LA PROPIA SEXUALIDAD, cuestión que el Dr. Grecco enriquece con su decir explícito y directo.

La sexualidad como maestra

S. Veilati: ¿Hay una definición para la sexualidad?

Dr. Eduardo Grecco: La sexualidad es una experiencia que acontece tanto en el cuerpo como en el alma y que funciona como maestra en nuestro proceso de evolución hacia la realización personal. Al concebir al sexo como una búsqueda, la conciencia admite su naturaleza incompleta, falta que el amor intenta cubrir a cada paso de la vida.

Sin embargo, este descubrimiento puede ser vivido con angustia y miedo. La persona siente, entonces, que en el centro de su ser se desata un torbellino al cual no puede enfrentarse, semejante al dolor que produce el corazón partido y desgarrado por una pérdida. Estas situaciones, marcan al psiquismo a fuego y pueden llevar a la persona a evitar el contacto sexual.

Me refiero específicamente a lo que bien podríamos llamar “los cinco mecanismos para encubrir, de diferentes modos, la incapacidad para la entrega al goce sexual compartido.

Sanar la sexualidad con esencias florales: La Anorexia sexual

S. Veilati: ¿Cuáles son esos mecanismos y en cuáles esencias florales podemos pensar para su sanación ?

Dr. Eduardo Grecco: Me gustaría referirme en principio a “la anorexia sexual” que es un intento inconsciente, de la persona, para hacer de cuenta que no necesita nada. La mejor manera que encuentra, para lograr este objetivo, es creer que ya tuvo todo el sexo que le hacía falta.

El origen de este padecer hay que buscarlo en una fuerte sensación de amor y placer erótico insatisfecho vividos como un profundo vacío interior. Así, como la lujuria representa una manera de cubrir este vacío por medio de una constante actividad sexual que, sin embargo, “no alimenta” y no calma el deseo, la anorexia sexual es privar a este agujero afectivo de la nutrición erótica con la esperanza de que de esta manera deje de existir.

En algunas oportunidades la anorexia sexual se encubre bajo la forma de una espiritualidad ascética, un apego neurótico a “disciplinas” o una renuncia a la vida sexual con la justificación de perseguir fines trascendentes.

Este síntoma suele estar acompañado de resistencia al crecimiento y la madurez sexual, convirtiendo el propio cuerpo en el de un púber o borrando sus formas. Nace de una experiencia infantil traumática, de inseguridad emocional o de temor a enfrentar las tareas del vivir.

Algunas esencias para sanar este tema son la Mariposa Lily (para sanar la relación con la madre arquetípica y la carencia afectiva), Lady’s Mantle (para sanar la relación con la madre terrena y el vacío interior) y Fairy Lantern (para sanar el síndrome de Peter Pan y aceptar el madurar).

Anestesia sensual

S.Veilati: Has dicho que podemos reflexionar sobre cinco mecanismos de sabotaje sexual, ¿Cuál sería el segundo?

Dr. Eduardo Grecco: Estar anestesiado sexualmente. Esto significa que los sentidos están dormidos y las sensaciones inhibidas para todo lo que tenga que ver con lo sexual. Pero esto que ocurre en el cuerpo, sucede en el alma. La anestesia exterior es consecuencia de un dinamismo interior que, independientemente de las causas concretas que lo forman, expresa temor, indefensión y desamparo. En ocasiones, este padecer, también, es producto de un proceso melancólico o depresivo. En ese caso hay que incluir entre los motivos emocionales a considerar las “penas de amor”.

La anestesia sexual conlleva muchos problemas en las relaciones afectivas ya que o bien no puede encubrirse o se promueve una conducta de fingimiento que lleva al desajuste, el malestar y la tensión en las parejas.

Y algunas esencias florales que colaboran a su tratamiento son Hibiscus (para despertar el deseo y las sensaciones corporales), Manzanita (para reconocer la presencia del cuerpo) y Self-Heal (que es un magnifico despertador del médico interior pero, también, de las sensaciones dormidas).

Inapetencia sexual o el “mal de los casados”

Susana Veilati: En uno de tus cursos hiciste referencia a la inapetencia y la alexitimia sexual como otros modos de obstrucción al devenir erótico…

Dr. Eduardo Grecco: Sí, es cierto, y podemos decir que la inapetencia es el tercer mecanismo de sabotaje sexual. Se puede observar que hay hombres y mujeres que no presentan ninguno de los síntomas sexuales que usualmente traban las relaciones. Si manifiestan, en cambio, una marcada tendencia hacia una bajísima frecuencia en la actividad sexual. Esta escasez es evidente para uno o para ambos participantes de la pareja aunque la viven de un modo distinto. En el caso de que sea un hombre quien padece de inapetencia sexual, esta situación le trae pesadumbre y culpa ante la pobreza de sus desempeños y, por su parte, la mujer se siente víctima de una privación o de una conducta mezquina por parte del varón. En el caso inverso, el hombre se siente no deseado y dejado de lado y la mujer se vive prisionera de una doble sensación: por una parte no quiere hacer el amor sin ganas y por otra, no quiere herir a quien ama.

Este síntoma puede ser manifestación de abulia depresiva o temor claustrofóbico ante la relación y el compromiso. Se puede sanar con: Hibiscus (para despertar el deseo sexual), Poisson Oak (para el miedo a la intimidad en la mujer), Sticky Monkey Flower (para el miedo a la intimidad en el varón).

La alexitimia sexual

S.V.: ¿Cómo defines la alexitimia sexual y que esencias recomiendas para éste doloroso estado del ser?

Dr. Eduardo Grecco: En principio, podemos definirla como la incapacidad de reconocer lo que se siente y vive en una relación sexual. Una mujer, por ejemplo, no sabe si tiene o no tiene un orgasmo, si le gusta o no le gusta que le acaricien los pechos, si la penetraron o no la penetraron.

Este padecer es bastante típico de las personalidades histéricas. Sus historias, que resultan, por momentos, asombrosas, no hacen otra cosa que dramatizar la imposibilidad para lograr relaciones profundas y comprometidas. Así, como no saben dar cuenta de sus sensaciones físicas, tampoco tienen claridad emocional sobre sus afectos.

No hay que pensar mucho para darse cuenta de las complicaciones sexuales a que obliga este síntoma. Quien lo padece se ve a merced de las mareas emocionales y sensoriales de los otros y no alcanza muchas veces los niveles básicos de placer.

Se puede sanar con las esencias de la Yerba Santa (para sanar la incapacidad de reconocer lo que auténticamente se siente) y Angélica (para acrecentar la capacidad del alma en sentir el cuerpo).

La tensión muscular como inhibitoria sexual

S. Veilati: ¿Y el quinto mecanismo?

Dr. Eduardo Grecco: Se trata de la tensión muscular crónica, y puede convertirse en una limitación importante en la expresión sexual, ya que, restringe la capacidad de experimentar placer. Cuando este síntoma aparece la motilidad natural y espontánea del cuerpo se encuentra afectada, el sistema involuntario de acción se ha rigidizado, los automatismos comienzan a fracasar, las corazas corporales ahogan la respiración y los ritmos y pulsaciones del organismo ya no vibran adecuadamente. Correlativamente, el “niño interior” esta bloqueado e impedido de manifestarse con libertad.

Los músculos tensos se convierten en afectos inhibidos y los afectos inhibidos implican la disminución o pérdida de la sensibilidad. De esta manera los tres pilares de la experiencia de placer (respiración, movimiento y sensibilidad) están, en este proceso, obstruidos y el goce tachado.

Susana Veilati: ¿Qué consecuencias trae todo este circuito de falta de relajación a la sexualidad?

Dr. Eduardo Grecco: Una de ellas es la ausencia de la entrega personal. El cuerpo que no se relaja, es un cuerpo que no vibra, y el cuerpo que no vibra hace inviable el orgasmo o por lo menos resiente su capacidad de manifestación. La llave de todo este dinamismo reside en un alma que se ha puesto rejas.

En la sexualidad de los tiempos modernos, el estrés, la competencia, la aceleración, los imperios de actividad laboral y otros factores hacen que la tensión muscular sea un ingrediente que obstaculiza la fluidez de los vínculos eróticos. Cuando la persona esta tensa, cuando no alcanza el suficiente nivel de una buena relajación, la experiencia sexual no adquiere los matices suficientes para permitir llegar a convertirse en un encuentro creador de felicidad. Por el contrario produce insatisfacción, malestar, angustia y puede ser la causa de problemas psicosomáticos.

En muchas personas el circuito funciona al revés: la sexualidad es el motivo de la tensión muscular que impide el acercamiento erótico. A veces, esto esta provocado por temor, otras por agresión, o por diversas motivaciones inclusive, morales. Sea cual fuere el origen, la sexualidad es vivida como una actividad problemática, conflictiva y displacentera.

Susana Veilati: ¿qué fuerzas pueden estar operando dentro de una persona tan capaces de llevar algo placentero al extremo de lo no placenter

Dr. Eduardo Grecco: Bueno…aunque parezca asombroso hay en cada uno de nosotros un circuito de condena y de castigo, que en estos casos se actualiza y que hace que la culpa, el miedo o el odio se vuelvan músculo contraído y tenso.

No hay que olvidar que la apariencia del cuerpo es reflejo del perfil de la personalidad y que la contractura física no es otra cosa que la escenificación del endurecimiento del alma. Cuando a una persona tensa muscularmente le damos la consigna de suspirar los músculos se elongan. Esto ocurre porque los suspiros son elongaciones del alma y un alma elongada crea un cuerpo relajado.

Algunas posibilidades florales son Dandelion (para obtener relajación muscular), Zinnia (para lograr espontaneidad), Yerba Santa (para lograr una respiración profunda y armónica) y Pink Yarrow y Purple Monkeyflower (ambas para aumentar la sensibilidad).

Susana Veilati: ¿Cómo definirías entonces la acción de las esencias florales a nivel de nuestra

Dr. Eduardo Grecco: “El poeta Nemer Barud dice “Me di cuenta que te amaba cuando indague tu ausencia”. Del mismo modo, la sexualidad impedida de fluir libremente por algunos de estos padeceres es una sexualidad ausente que genera en la persona la nostalgia por recuperar el placer perdido, allí las esencias florales son una respuesta adecuada porque restituyen la capacidad de expresión de las emociones y disfrute del cuerpo en la sexualidad y el amor.”

Esencias florales para las penas de amor.

Del amor

En “El banquete, o del amor” de los Diálogos de Platón, la primera reflexión escrita en occidente sobre el sentimiento amoroso, Sócrates confiesa a sus discípulos que todo lo que aprendió sobre el amor se lo debe a una mujer, la sapientísima Diotima. A una mujer Sócrates cede la palabra para continuar más allá de lo dicho sobre el amor: tema de hombres en El Banquete.

La lectura de Platón puede servirnos para pensar nuestras relaciones amorosas y la permanencia en la agonía del desamor como una trama tejida por nuestra historia personal, pero también a consecuencia de un enlentecimiento de la reflexión y la inteligencia. En otros términos, el estiramiento en el tiempo de la pena de amor- la obsesión amorosa, la tragedia del abandono, el no poder vivir sin él o ella, el sufrimiento…- tiene su combustible en la acidia del pensar que el sufrimiento imprime en la mente que no hace del darse cuenta un ejercicio cotidiano. La angustia deteriora la inteligencia y avanza con los años si no se trata.

Veamos qué podemos pensar alrededor de la pena amorosa y su tratamiento en Terapia Floral Integrativa. Entre paréntesis consigno algunas esencias florales importantes para el tratamiento del dolor del desamor, casi todas son del sistema de Bach, excepto las que tienen un asterisco que son del sistema de California.

Penar por amar

La pena de amor duele… mucho. Es opacidad donde antes había brillo (Gentian), un durar más que un vivir (Wild Rose), una pertinaz opresión en el corazón (Corazoncillo*) que pugna por saltar de amor pero que se ve impelido a un estreñimiento obligado ante la ausencia del ser amado. Se echa tanto de menos el baño de gracia de la correspondencia mutua…

El dolor del desamor es causa de obsesionada tortura mental: la mente se va como guiada por algo que no es uno hacia el otro que no está (White chestnut), los recuerdos se mezclan con los anhelos (Honeysuckle) y los deseos con la certeza de su insatisfacción (Corazoncillo*). Campean a su aire, desbocados, el malhumor y la irritabilidad (Impatiens), los celos (Holly), la impaciencia (Impatiens), la falta de apetito (Wild Rose), el poco deseo de llevar a cabo lo que antes se emprendía con total naturalidad (Gentian o Wild rose)… y ese persistente dolor abdominal (Agrimony). ¡Ay! ¿Cabe alguna duda de que es uno de los peores estados de la mente y el corazón?

Las penas de amor tienen, por otra parte, la capacidad de condicionar aversivamente las futuras expresiones de amor. Nadie quiere volver a ser objeto de igual padecimiento. El que ha penado parece no esperar otra cosa que más de lo mismo (Gentian). Es como una enfermedad para la que no existe vacuna que inmunice. Se puede rehacer la vida amorosa, estar vinculado con alguien de forma satisfactoria… pero la pena de amor parece estar al acecho. “Prométeme que nunca más volveré a estar soltera”, rogaba Meg Ryan a su “marido” en una conocida película.

No se de alguien que no haya padecido de mal de amores, es una queja universal que por algún motivo, o varios, resulta difícil que ascienda al deseable status de problema. La queja es centrífuga y circular, responsabiliza al otro y comienza y termina en sí misma, nada puede hacerse sino repetirla; los problemas son preguntas, aperturas, cuestiones que pueden conversarse y formularse de otra manera y obligan al sujeto a pensar en sí mismo. Mejor que una queja es un problema.

Remedios para el mal de amor

Sé de tres remedios atenuantes de las penas de amor (es probable que haya más): el Prozac, las esencias florales, y el buen pensar y la escucha. El primero es recomendable cuando la afectación del deseo es tan profunda que vivir no parece suficiente motivo para estar vivo. De las segundas estamos hablando; y valga para el tercero una acotación: cuando digo “buen pensar” hago referencia al cultivo de una consciencia que combina la experiencia de la realidad, con las formas de nuestra sensibilidad y las categorías de nuestro entendimiento. Kant. Quienes entienden el pensar como una abrumadora dispersión de anécdotas y lo escinden del sentir, olvidan que desde Aristóteles el pensar incluye el contacto con la experiencia.

Pero, detengámonos en esto de pensar y escuchar, y cuestionemos algunas afirmaciones que alimentan la pena de amor (para más tarde detenernos en lo que no escucha el enamorado):

“El encuentro amoroso debe comenzar y crecer”

Desde este punto de vista todo lo que no prospera es un fracaso. El vislumbre de la naturaleza cambiante de cosas, circunstancias y personas, es pervertida y transformada en fracaso (Gentian) o peor aún, en sentimiento de abandono (Chicory).

Sorprende, debido a lo poco tenido en cuenta, que lo primero que se ha dicho en occidente sobre el amor sea acerca de su naturaleza inconstante, errátil, vagabunda: el amor, entre los seres humanos, hoy está y mañana no está. Los griegos se hacen eco de esta inconstancia. Los padres de Amor fueron Poros (“Abundancia”) y Penía (“Pobreza”), así es que Diotima le dice a Sócrates que Amor, por la misma naturaleza de sus padres, en un mismo día está floreciente y lleno de vida para luego extinguirse. Todo lo que adquiere se le escapa sin cesar, nunca es rico ni pobre, y al mismo tiempo se encuentra entre la sabiduría y la ignorancia.

Pero el amor es una paradoja: sabemos que el amor comienza… y termina, aunque esto atente contra el centro mismo de la ilusión de “felicidad para siempre” con alguien a nuestro lado; sabemos también que hay amores que son para siempre, aunque pocos sigan esa permanente trayectoria ascendente e incombustible. Ya breve, ya extenso, no son muchos los que pueden abrirse a la experiencia amorosa sabiendo que la impermanencia y la incertidumbre son parte del equipaje. Y no obstante, es ese carácter de incierto, de riesgo, de misterio, de distancia, lo que alimenta el amor en cualquiera de sus estadios. Al respecto, Sócrates dice a Agatón “En primer lugar, el Amor es amor de alguna cosa, y en segundo lugar, de una cosa que falta”. Al deseo lo sostiene la ausencia; no hay mejor ejemplo de ello que el amor a Dios: Ninguno más Amado e Invisible…

Así es que teniendo en cuenta tanta movilidad y poca certeza, no es de extrañar la gran variedad de reacciones a la volubilidad del amor. Algunos los transforman en lo más parecido a lo mortecino: la relación deviene tediosa, monótona, una calima veraniega que invita a escaquearse de cualquier acción costosa… olvidan que la relación siempre es laboriosa (Wild rose); otros mudan de objeto amoroso como de camisa, pasan de un cuerpo a otro con gran soltura y superficialidad (Wild Oat y Cerato); hay quien se mete en la nevera poco a poco, una tibieza en la relación que acaba en indiferencia, en olvido y a menudo en desprecio (Water Violet y Beech ); otros, eligen la agonía en una peligrosa apuesta por la intensidad, se sumergen en el sufrimiento en aras de un especial tipo de satisfacción muy erótica (Chicory, Verbena, Corazoncillo*).

“Fue un amor a primera vista”

¿Cuántas penas de amor comienzan con esta afirmación del rapto mutuo de las miradas? El flechazo es una hipnosis, lo dijeron Freud y Barthes; soy fascinado por una imagen: primero sacudido, electrizado, mudado, trastornado, “torpedeado” como lo estaba Menón por Sócrates. Para los griegos el amor entraba por la vista.

Relaciones instantáneas, arrebatadas, apasionadas, incontinentes, desbocadas y urgidas, que parecen inscribirse en la tríada Clematis, Verbena, Impatiens. Sin olvidarnos de Scleranthus: “Voy del cielo a los infiernos”, el sube y baja amoroso. Pero el buen amante se da un tiempo para saber con quién está (Impatiens); sabe de la templanza que pide la gestión del espacio entre el acercamiento (Water Violet) y la retirada (Heather) de este modo, tal vez, haga un lugar a la ternura, que parece cuestión de tiempo, y se coloque a cierta distancia de esa enardecida invención unipersonal motivada por la propia necesidad de amar aquello que se cree bello y se clava con una flecha en el amante.

“El amor y el sexo van unidos”

A veces.

Sino veamos lo que dice en “Las edades de Lulú” el amante a la protagonista: “No te olvides que amor y sexo pueden no ir juntos”.

Amor y sexo no necesariamente van de la mano (sin duda esta falta de simultaneidad preocupa mucho a la terapia floral que para casos donde la falta de coincidencia es disociación y degradación, ha elaborado la esencia de la Albahaca, Basil* en inglés, que, afirman sus elaboradores, integra sexualidad y espiritualidad [un modo infinitamente sutil de extensión del amor]).

Pero en muchas circunstancias, esta falta de concurrencia no es mala, ni perversa, ni es un pecado, ni ausencia de respeto por uno mismo y por el otro. Amor y deseo sexual rara vez se acompañan, ello sucede de modo extraordinario en la vida y a no ser que hayamos sido tocados por el dedo de Dios, es algo que se conquista con la madurez. Justamente por ello es insensato esperar que esta asombrosa conjunción tenga lugar siempre, con todos, o de modo inmediato en la vida.

El problema estriba en que la insistencia en esta aspiración tan promovida por religiones, cultos y nueva era, atenta contra otros modos menos ambiciosos de encuentro entre dos seres humanos, por ejemplo: los exclusivamente eróticos, sensuales, juguetones, casuales, que sin ser excepcionales pueden ser sencillamente bonitos, divertidos, cálidos, leves, tiernos o intrascendentes… y que, en muchos casos, se inscriben más del lado del “sexo” que del “amor”.

“Solo me quería para eso”

Observemos que no hay expresión educada que designe el acto de hacer el amor sin amor, sólo por ese placer que se expande por el cuerpo, solo por el compromiso con ese momento de coincidencia que no es azar ni milagro sino rendición al instante y al amante (Cherry Plum y Rock Water).

“Solo quiero besarte y pasármelo bien”, canta Andrés Calamaro. Nada más, solo eso. Es un hombre el que lo dice. ¿Podría ser también un deseo salido del corazón de una mujer? Esto es más difícil, aunque se escucha cada vez más. Las mujeres lamentan que los hombres tiendan a separarse de sus sentimientos (de lo tierno) apuntando hacia el disfrute sexual. Un comentario, que no olvidemos, es una generalización. Pero no parece tener nada de reprochable sentir nada más que “ganas de pasármelo bien”, deseo de “solo eso”. “Solo me quería para eso, no hubo amor” decía hace poco la protagonista de una novela sudamericana. Sobra decir que “eso” es la satisfacción del deseo sexual. Claro que uno puede preferir que “eso” venga de la mano de “lo Otro”, del amor, la ternura, el respeto, la familiaridad del roce (Albahaca, Basil en inglés), en definitiva: de una ética sexual.

Tal vez, podríamos poner otras palabras que rellenen lo que tan rápidamente llamamos “amor”: ternura, respeto, consideración, curiosidad, admiración, fascinación, excitación… Hay quien confunde “eso” (calentura, arrebatamiento, pasión, fogosidad, erotismo, sensualidad, morbosidad) con…amor; dicen que es algo que sucede más a menudo a las mujeres que también se lían interpretando como amor lo que es agradecimiento por un bonito encuentro intelectual, sexual, o tierno. Justamente porque no hay una sola definición del amor es que admite tantas y tanta confusión es posible.

Cuando se habla de amor sin preguntarse si eso es amor ocurre que la imaginación coge un vuelo extraordinario, la esperanza crece en paralelo al entusiasmo (Verbena, Clemátide), las preguntas inevitables aparecen: ¿Será éste el hombre o la mujer de mi vida? ¿Seré yo el hombre o la mujer de su vida? Hay algo que parece dejarnos esperando un “Sí”, como respuesta: “Dime que sí, dime que yo soy esa que tu elegirás para quedarte”. En estas condiciones tan ansiosas, un “no” es una patada directa a la corona presta a ser colocada sobre la mismísima cabeza del que compartirá ¡al fin! el peso de nuestro reino, el abatimiento, la desesperación, la desilusión suelen ser la consecuencia (Gentian, Sweet Chestnut, Corazoncillo*).

Ser mujer, o ser hombre, es también gozar del momento sin esperar devenir en ídolo del altar privado del amante, o en centro alrededor del cual gire la atención de ese hombre o esa mujer deseada.“Te persuadiré que yo soy esa mujer que tu necesitas” decía la mala de la novela al guapo protagonista. ¿Por qué tanto esfuerzo? ¿Para qué competir con el amante por su amor? Es agotador e insano cuando se convierte en obseción.

“Me abandonó, lo/a perdí”

En estos casos la separación lleva a la depresión (Genciana/Gorse/Sweet Chestnut y Corazoncillo*) y no a la posibilidad de una nueva relación. La nostalgia por lo hermoso que se ha vivido es nostalgia por él o ella, pero también por algo perdido hace mucho tiempo: las primeras pérdidas. Se mezcla lo actual con lo pasado y el dolor se vuelve insoportable.

No obstante, lo bueno de la nostalgia por un amor es que se puede salir con ganas de vivir uno nuevo. Abrochar el sentido de la capacidad de disfrutar, y amar, a una sola persona es reducir la variedad a uno. La capacidad de gozar poco tiene que ver con un otro con nombre y apellido. Lo bueno de haber disfrutado y amado a alguien es que es posible volver a amar a alguien más… que no es cualquiera, claro.

¡Me engañó!

Parece ser que la índole, a veces fatal, de ese estado de maravillosa exaltación y vivencia de completud que es el enamoramiento, viene dado porque en el lugar del otro no está “él” o “ella” –el real-, sino una encantadora e inevitable proyección: “Ella es lo mejor de mi mismo” hace decir Woody Allen a uno de sus personajes mientras se perfuma frente a un espejo.

Hasta aquí es lo normal, pero ocurre que desde este cinematográfico lugar, el enamorado elige las palabras y las imágenes que quiere atesorar y acaba montando una nueva película del otro en vez de observar y escuchar el montaje de origen (todas cuestiones inherentes al ensoñamiento Clemátide y al fogoso arrebato Vervain). Si fuera posible escuchar la versión original del otro: ¿Qué dice? ¿Qué quiere? ¿Quién es? ¿Qué piensa?. Cuesta, pero se consigue.

El relato de pacientes sumidos en “depresión por amor”, suele incluir testimonios de esta ceguera y sordera inicial motivada por la ilusión de que con ellos será diferente: “Si, es verdad, ella me dijo que no quería compromiso. Que nunca iba a dejar a su actual pareja”; o bien, “Me aclaró que era inestable, cambiante, que salía disparado ni bien veía algún peligro, que siempre dejaba a una mujer por otra…” o “Desde un comienzo me dijo que no quería formar pareja”.

Escuchar estas y otras frases que el otro real dice en los primeros encuentros, hace la diferencia entre el ensueño proyectivo y la posibilidad de atender al otro real que se va diciendo a sí mismo. Cuando uno se percata de lo que oyó pero no atendió, puede reconstruir la crónica de lo sucedido y apartarse del resentimiento (Willow) que siempre atribuye al otro la responsabilidad por el propio engaño, como los Pimpinela: “Me engañaste, me mentiste…Me engañaste, y seguí…”. Y así, ¡Dios lo quiera! sentir agradecimiento por los bellos momentos compartidos.

Soñar es parte de la bella naturaleza del enamoramiento; pensar, escuchar y tomar esencias florales son actividades que bien pueden acompañarlo… o, como decía Ortega, nos arriesgaremos a enfermar de permanente “imbecilidad transitoria”; algo excedido el hombre, pero no demasiado.

Gracias por tu amable atención.

Esencias para impulsarnos a la materialización de nuestras ideas y proyectos.

Ser menos de lo que uno es capaz de ser es garantía de infelicidad. La realización de nuestras capacidades y talentos nos expone a la conmovedora sensación de ser, así es que su privación es una tragedia que enferma de falta de verdad y belleza en la propia vida.

¿Qué es lo que hace que una persona elija enfermar de inautenticidad?.

No se puede generalizar, cada historia se escribe de distinta manera. Hay artistas talentosos que provienen tanto de las filas de la miseria, del desamor y la violencia, como de la riqueza y la abundancia afectiva; de un entorno social y cultural paupérrimo como de uno desbordante de posibilidades. Mientras intento dar una imposible respuesta a esta pregunta desfilan por mi recuerdo tantos pacientes, conocidos, amigos… Algunos plenamente en contacto con su fecundidad; otros aun aguardan ese bus que no ven pero que siempre esperan; tienen en común el anhelo de trabajar en lo que les gusta, o realizar actividades creativas fuera del horario laboral, o bien retomar o comenzar aquella vocación silenciada. La vida sin esa experiencia –afirman- no es vida, es un transcurrir, que a efectos de no evocar demasiada angustia se disfraza con algun síntoma psíquico o físico, meros objetos sustitutorios de la auténtica vocación de ser.

¿Cual es tu vocación?. La esencia de la Avena Silvestre.

El Dr. Edward Bach, creador en 1928 de la terapia floral, adivinó el padecimiento del que ambiciona ser algo importante en la vida pero que no puede determinar a qué ocupación -de entre todas las que aprecia- se va a dedicar, así es que sufre demoras e insatisfacciones. En consecuencia elaboró la esencia de la Avena Silvestre –Wild oat-, para que de la desorientación emerja una dirección que clarifique al sujeto y hacia allí dirija sus esfuerzos creadores. Se trata de una esencia compleja, no conozco a dos personas que hayan reaccionado a su ingesta de modo similar. Algunos “besan el Cristo” a los pocos días de estar tomándola, y en el término de cinco o seis semanas ven dónde concentrar sus fuerzas. Otros, los más, demoran uno o dos años –llegué a considerarla como una de las esencias de Bach de efecto a largo plazo.
Pero la esencia anterior es efectiva si tu dilema es el de ser una persona multitalentosa, con intereses diversificados y frustrada por no realizar ninguno “a conciencia”.

Pero aquí no se acaban los obstáculos a la expresión realizadora, veamos qué más tienen para ofrecernos las esencias de 2ª generación:

Improductividad: Esencia de la ZARZAMORA

“Parece ser que lo que a mí me gusta construir son castillos en el aire”, me comentaba un paciente hace algunos años. José Miguél tenía muy buenas ideas, se trataba de una persona creativa pero no parecía reunir la capacidad de organizar tales ideas estableciendo prioridades y buscando los recursos necesarios para materializarlas. Pasar del pensamiento a la acción, llevar las ideas a la práctica, o lo que es lo mismo, construir mientras pensamos, es una de las más interesantes habilidades que colabora a desenvolver esta esencia.

Posponer y estancamiento: Tancy y Cayenne

El que difiere la acción sabe lo que tiene que hacer, pero no lo hace, pospone. En algun momento aprendió a defenderse de la presión y tensión ambiental retirándose y suprimiendo la respuesta natural ante situaciones que exigían algun tipo de acción. Mientras Tancy promueve la acción decidida y deliberada orientada a unas metas concretas, Cayenne provee un brinco a quien no quiere plantearse ningun reto, ninguna nueva experiencia que pueda dar lugar a un ciclo de crecimiento.

Luchar por lo que uno quiere

No debiéramos dejar de tener en cuenta a Penstemon cuando deseamos apuntalar nuestra capacidad de resistencia ante los desafíos intensos que a veces se presentan en la lucha por nuestros proyectos. Es puntual para el desarrollo de la capacidad de perseverar y resistir en situaciones difíciles, críticas (es pariente de Genciana del sistema Bach que es, para el “fácil desaliento”, según el Dr. Bach.). Pensemos en quien sufre un revés económico importante, una derrota deportiva, una situación inesperada y de gran exigencia… y necesita de toda la perseverancia para seguir adelante sin desfallecer.

Gracias por tu amable atención.

Esencias para pensar, aprender, organizar información y dialogar.

Pensar es importante porque produce importantes consecuencias. Muchas personas menoscaban la función del pensamiento: “No pienses tanto”, dicen, o “Pensar demasiado no es bueno”. Confunden pensar con preocupación y obsesión. La preocupación produce intranquilidad, temor, angustia o inquietud. La obsesión es la repetición de una única idea y conduce, como poco, al dolor de cabeza, y además, allí no hay nada de nuevo. Pensar, en cambio, es recomenzar sin regresar nunca exactamente al mismo punto de partida. Esto da lugar a que lo que se examina adquiera matices inesperados, a ver una idéntica cuestión desde ángulos distintos, a formular diferentes argumentos, a dialogar. La obsesión hace corto el viaje, el pensamiento lo alarga, ensancha, eleva y ennoblece. Los grandes maestros han sido grandes pensadores: Lao Tze, Aristóteles, Rumi, Nisargadatta. ¡Qué síntesis, sutileza y belleza!

Pensar es algo que se aprende. Primero ponemos en palabras nuestras necesidades biológicas y de afecto; después, gracias a la alfabetización y la socialización, pensamos los pensamientos de otros (padres, instituciones, propaganda, moda) y más tarde, si el sujeto sigue con su desarrollo, construye un pensar personal que incluye y trasciende lo adquirido.

Hay quienes no piensan, así es que no acceden a la razón. Reciben el nombre de locos. Están del otro lado, encerrados o pacificados farmacológicamente. Hay quien solo piensa lo que piensan los miembros de su familia, su “tribu”, su secta, clan o comunidad, su forma de pensar tiene un nombre: pensamiento convencional. Más allá están los que piensan por cuenta propia, accedieronal pensamiento lógico, filosófico, reflexivo.

Más allá del pensamiento

Hay quienes saben, porque han pensado, que relajando el deseo y la intención, acceden a una más compleja forma de pensamiento, una mejor aptitud para sintetizar, instaurar conexiones, relacionar e integrar ideas, conceptos y verdades. Recibe el nombre de visión integral u holística. Más allá de esta visión integral, que es el cenit del pensamiento formal, comienzan los dominios contemplativos, transpersonales y trascendentes. En ellos, tal como dice Aurobindo, “la capacidad de percepción de la visión interna es mucho mayor y más directa que la capacidad de percepción del pensamiento.” El ojo del alma supera, porque incluye, al ojo de la mente.

Tales son las conclusiones de la psicología evolutiva transpersonal –reunidas por Ken Wilber-, la rama del saber que estudia las posibilidades de desarrollo del ser humano, desde que nace hasta que muere, en un viaje que va desde la materia a la mente y desde ésta al espíritu. Y dicen, con toda razón, que no podremos saltarnos ninguna etapa: para pensar por nuestra cuenta debimos necesariamente pasar por pensar como nuestro grupo de pertenencia. De esta manera nos hacemos respetuosos de ciertas normas respetables y podemos vivir en sociedad mientras desarrollamos la capacidad de pensar por cuenta propia abandonando estereotipos, etiquetas y roles.

Esencias florales para la reflexión

A continuación expongo una selección de pocas esencias que os pueden ayudar a bien pensar por cuenta propia, a organizar, a decir (uno “dice” cuando lo que habla está cargado de sí). Comenzaremos –sin que ello sea necesariamente el principio- por el tratamiento de las dificultades para acceder a un criterio diferenciado: La individuación del pensamiento

Goldenrod, Solidago californica, Vara de Oro: Es una esencia para trascender el pensamiento convencional, aquel del grupo de pertenencia familiar, social, religioso o laboral. Ir más allá de los tópicos es difícil, los primeros intentos aparecen en la adolescencia y suelen tomar la forma de rebeldía y cuestionamiento permanente. No obstante, hay quien insiste en hacer, decir, vestirse, o peor aun: pensar, como el limitado círculo por el que se siente acogido. Observemos a los ejecutivos de multinacionales, a los miembros de algunas ordenes religiosas, a los de mente prejuiciosa, a los integrantes de una pandilla, organizaciones tipo mafiosas, o grupos armados. Hablamos de mimetismo, fácil sugestión, falta de individualidad, ansia de seguridad, miedo a ser distinto. Miedo a la libertad, diría Fromm.

La capacidad de análisis, síntesis y asociación

Shasta Daisy, Chrysanthemum Max., Margarita o Belis, en español. La capacidad de analizar, es decir, descomponer una totalidad en partes; y la de síntesis, reunir datos dispersos en un conjunto orgánico, son funciones complementarias que permiten dar un sentido a lo que leemos, escuchamos, pensamos o trasmitimos. Quienes necesitan esta esencia pueden tener talento para acumular información, e incluso para reproducirla, pero fallan a la hora de organizarla. Les es fácil perderse en una maraña de datos, o bien extraviar el hilo conductor que los llevaba de una idea menos relevante a otra culminante. Descomponer el todo en partes es importante, siempre y cuando acompañe el talento de re-unirlo en una dimensión inclusiva de la anterior. Resulta de utilidad a los estudiantes, investigadores, profesores, escritores, en la planificación y organización de una actividad y en el desarrollo apropiado del pensamiento abstracto.

Para el desarrollo de una visión en perspectiva

Sage, Salvia officinalis. Para valorar un curso de acción son necesarias por lo menos dos cosas: (1) Perspectiva que permita distanciarse de lo sucedido; y (2) detenerse para pensar antes de comenzar a actuar. En resumen, comprensión tanto del sentido de lo acaecido hasta el momento como de la intención en un futuro. Este es el efecto terapéutico de la salvia, una importante esencia para desarrollar eso que normalmente llamamos “sentido filosófico de la existencia”: la actitud de quien no se altera excesivamente por una contrariedad o contratiempo porque puede explicarse la naturaleza, relaciones, causas y finalidad de lo acontecido y darle un nuevo sentido.
Traducir en palabras la vivencia interior

Cosmos, Cosmos bipinnatus. A partir de los dos años, aproximadamente, comienza el intento de poner en palabras el contenido de la experiencia interna. Esto le permitirá al pequeño: pedir lo que necesita en vez de chillar, aprender a postergar (con la palabra aparece la noción de tiempo), y otras importantes ventajas que en el devenir facilitaran su inserción en la sociedad. No poder organizar y formular con claridad lo que se siente, necesita o piensa es, como poco, inquietante. Los pensamientos se hacen visibles gracias al lenguaje. Aprender a ordenarlos y expresarlos es enterarnos de lo que pensamos. Cosmos facilita la expresión verbal de los pensamientos porque vincula las ideas con la formación de las palabras que las expresan resultando de utilidad para los trastornos del habla. Pensemos en personas que se sienten abrumadas por muchas ideas a un mismo tiempo, en aquellos que hablan de forma excitada, torpe, tartamudean y terminan introvertiéndose; en individuos tímidos o indecisos. Es importante su toma prolongada, y combinada con esencias que apuntan a restaurar las heridas históricas del sujeto. Sin embargo, resulta inmediata su acción en personas a las que su trabajo expone a un contacto con el público: actores, oradores, políticos, es decir, ante dificultades puntuales, situacionales, o como preventivo de tales desafíos.

Caléndula, Caléndula officinalis. ¿De qué sirve saber lo que se quiere comunicar si el modo de decirlo es brusco, o peor aun, cortante, a veces en nombre de una supuesta sinceridad y autenticidad emocional?. “Hay quien lastima con sus palabras tanto o más que otro con sus manos”, escuche hace poco tiempo. La Caléndula es para este tipo de obstáculo en el diálogo y la escucha: mordacidad, desconsideración, falta de receptividad (lo que el otro dice no nos modifica). Ha dado excelentes resultados en disfasias y cuadros de afasia, también en pacientes orgánicos (y ancianos) con dificultades en la capacidad para comprender lo escuchado. Tal es el registro clínico aportado por los Drs. Espeche y Grecco. Pensemos en los profesionales que trabajan con su palabra: psicólogos, médicos, abogados, maestros, en cuan importante resulta cargarla de un valor curativo. El valor reparador de la palabra pasa por sentarse a escuchar, dejarse modificar por lo que se escucha y pensar antes de hablar, pensar en el otro,…claro está.

Gracias por tu atención.

Esencias para el desarrollo de la creatividad.

No hay una sola esencia floral que deje de apuntar al desarrollo de la creatividad. Entendemos que vivir es ya un acto creativo y todas las esencias promueven al desarrollo de todo un repertorio de cualidades fundamentales para vivir. No obstante, ceñiremos esta exposición a descubrir los remedios para el malestar de artistas, talentosos, creativos o simplemente aficionados a la improvisación.

La entrada en el estado creativo implica un movimiento interior que podríamos definir como un “rompimiento”. “No me rompo”, me decía hace poco un compañero en una sesión de improvisación musical. No romper es un “no desconectar”, un exceso de concentración en lo formal y convencional que asume varias formas y que conlleva distintos grados de desaliento o desesperación: inhibición, autosujeción, atención puesta fuera de uno mismo en espera de la aprobación exterior, preocupación por el rendimiento, convencimiento de “ser un negado para…”. La conciencia de “no romper”, de no entregarse “a lo que sea que quiera venir” llega a adquirir matices casi insoportables: uno sabe que del otro lado espera una aventura prometedoramente expresiva pero…demasiado incierta, así que no “se deja”, no rompe. La creatividad es cuestión de coraje.

La actitud creativa no es muy distinta al estado meditativo, ni al insight o comprensión profundamente esclarecedora, es siempre un deseable extravío del exceso de atención puesta en el propio ombligo. La creatividad exige una entrega al unico movimiento posible, el auténtico. A estas alturas resultará obvio que estamos hablando de que la creatividad tiene que ver con la disminución de los niveles de represión que restan espacio a la espontáneidad, es decir: la posibilidad de movilizarse sin saber hacia dónde.

Exploremos las esencias que movilizan tanto entumecimiento. Las tres primeras son del sistema de Bach, las restantes del grupo de esencias de California

CERASÍFERA. Para el miedo a dejarse llevar por lo que uno siente

La primera condición para la creatividad es extraviarse y perder la compostura. Para crear es necesario disminuir los rígidos controles del ego a favor del dejarse atravesar por las emociones y sentimientos que surjan -sean los que fueren- para que su experimentación conduzca al acto creativo, mientras abandonamos el miedo a que ello se vea, se note.

GENCIANA. Para la identificación con el fracaso

El fracaso no existe. Fracaso es una palabra inventada por el capricho de que las cosas sean como yo quiero que sean. No imagino que el río llame fracaso a la roca que se interpone en su curso natural, ni éxito a su ausencia. El miedo al fracaso es una exigencia de éxito que bloquea la espontaneidad: “Si no me sale bien no lo intento”. Se trata de la resonancia de una voz interior que evoca el repertorio de antiguos intentos fallidos: “Alguna vez no supe, así que ahora no sabré.” U otras variantes que cuestionan el mismo lugar de la idoneidad: “Yo no sirvo para esto” “Estas cosas no son para mí”.

¿Qué modifica esta esencia? La genciana permite transformar la “idea de fracaso” en “experiencia”. Estamos diciendo que se produce un cambio de sentido: el “fracaso” se transforma así en un nuevo sentido, el de “vivencia que me ha permitido nuevas percataciones” que ha facilitado un aprendizaje nuevo. De esta manera quien bebe genciana reconstituye su capacidad de estima.

WILD OAT:¿A qué me dedico?

No obstante, hay personas poseedoras de grandes fuerzas creativas. Su problema no reside tanto en la debilidad creadora sino más bien en una abundancia cuyo exceso dispersa en múltiples actividades. Estas personas se preguntan ¿al servicio de cual causa vehiculizo toda esta creatividad interna? Esta curiosa esencia -que recomiendo se beba sistemáticamente hasta que opere el seguro resultado que en algunos casos suele demorarse- define el campo y suele actuar haciendo que el individuo se percate de que en cualquier lugar puede colocar todo lo que hace, siempre y cuando profundice en una dirección lo suficientemente bien, tal que una sirva de amalgama al resto (por ejemplo, una persona que le gusta la psicoterapia, matemática y el canto así es que inventa un recurso novedosísimo de crecimiento personal combinando sus talentos). Resuelve magnificamente esa insatisfacción del ser multitalentoso que no encuentra un asentamiento, aportando la tranquilidad de una definición y la profundización en un campo. Es para echar raices en un sitio y permitir una cosecha interesante.

BLAKBERRY. Para la materialización

Necesita esta esencia quien sabe que tiene una buena idea pero ¿Cómo la saco adelante?. “Sé que esto es una buena idea pero NO termino de reunirme con los materiales para su puesta en acto”. Se es creativo en el campo de las ideas pero no en su materialización. Hay esencias a cerca de las cuales uno tiene ciertas dudas con respecto a que sean para lo que dicen ser, como si faltara a su definición mayor precisión, como si el verdadero matiz de lo que reparan se escapara entre los dedos, no es el caso de este elixir que cumple con creces aquello que promete. Esencia de concretización.

IRIS. El desierto creativo

Agotamiento creativo, falta de inspiración. No se trata de la represión más o menos consciente del movimiento auténtico sino de una apatía y embotamiento formidables. En estos momentos se está seco, árido, nada surge a lo que dar una forma aunque se tenga la experiencia de la creatividad fluyendo sin trabas junto a los recursos para plasmarla. Es el mal del artista consagrado que de pronto ve que no dispone de lo que tan naturalmente disponía.

Por supuesto que el entendido en esencias florales echará de menos la inclusión de otras tantas esencias en este breve repertorio, a esto diremos que la creatividad es infinita pero no así este espacio literario.

Gracias por tu amable atención.

“Treat the person, the cause, not the effect, not the disease”. Dr. Bach. Tratemos a la persona, a la causa; no el efecto ni la enfermedad.

Escrito el 20 de octubre del 2002 y modificado en diciembre de 2005.

He decidido dejar de hacer lo que el Dr. Bach dijo y pasar a hacer lo que el Dr. Bach hizo. He tomado esta importante decisión después de darme cuenta de que el Dr. Bach dijo que observemos la causa de la enfermedad (la mente) no a la enfermedad (el cuerpo y sus síntomas)… y eso hizo, pero también exactamente lo contrario.

La vieja escisión cuerpo-mente determinó una práctica clínica que excluye de su escucha, y por lo tanto de su terapéutica, a uno u otro registro: la medicina se hizo cargo del cuerpo y la psicología de la mente. Así es que nos queda preguntarnos si hay alguna práctica que atienda a ambos, con igual profundidad, atención, dedicación, esmero, empeño y resolución.

La terapia floral es una firme candidata. Pero es una pena que el Dr. Bach introdujera en su teoría la misma división: “Tratemos las causas (mente), y no los efectos (cuerpo). Afortunadamente su práctica desdice tal afirmación. Sino veamos el siguiente caso “Sexo masculino, 21 años”, publicado en “Bach por Bach. Escritos florales. Ed. Continente” (Pág. 108).

Es un paciente que se dedica a la instalación de cables eléctricos y cae de un poste de diez metros de altura cuando un mal contacto hace circular 700 volts por su cuerpo. Reproduciré algunas frases del texto que demuestran que al Dr. Bach le interesaba tener en cuenta lo que tenía lugar en el cuerpo a la hora de formular un tratamiento para asistir a sus pacientes:

“… la mano carecía de toda sensación, y en cierta forma estaba prácticamente “muerta”, con una total ausencia de dolor. Inmediatamente se le administró Clemátis en forma interna, para devolver la vida a la mano, agregando Impatiens en forma de loción, para actuar como bálsamo sobre las heridas”

“Dos de los dedos temblaban y se estremecían espasmódicamente. Se le administró… Scleranthus para la inestabilidad de los dedos…”

“El paciente evoluciona bien, excepto cierta rigidez en los dedos, especialmente el pulgar, que parece bastante bloqueado… Se le proporcionó Vervain internamente, agregándola también a la loción, a fin de combatir la rigidez”

Estas esencias no contemplaban el estado mental del desdichado electricista; para ello Bach sugirió entre otras: Agrimonia (excitación), Mímulus (suavizar el sistema nervioso) y Gentian (aliviar una ligera depresión). No tuvo en cuenta si este joven era de uno u otro estado tipológico floral, le prescribió unas esencias para el estado anímico y otras esencias para lo que tenía lugar en su mano. Contemplaba lo que sucedía tanto en la mente como en el cuerpo.

Después de releer este caso hace algunos años me sentí mejor conmigo misma: no era la única que decía una cosa y hacía otra. Afortunadamente Ricardo Orozco lo leyó más detenidamente que yo y pensó en los Patrones Transpersonales.

Reflexionar a cerca de la importancia que reviste, para la salud emocional del paciente, un abordaje floral que reúna la escucha emocional así como también la escucha y el tratamiento del síntoma físico abre importantes líneas de pensamiento y terapéutica floral. ¿Qué es un síntoma físico? Y si el síntoma físico es un afecto hecho nudo en el cuerpo ¿qué va a suponer desanudarlo floralmente para el psiquismo del sujeto? ¿Cuáles son las diferencias observables a lo largo de una terapia floral cuando tal indicación es tenida en cuenta? ¿Qué información necesitamos reunir para realizar tal integración? ¿Cómo efectuar una traducción del lenguaje del síntoma físico al repertorio floral?

Llevo dos años atendiendo tanto el estado emocional como el síntoma físico en pacientes con diagnósticos complejos: psiconeurosis borderlines , fobias muy bien constituidas y otros pacientes con síntomas de conversión y afecciones psicosomáticas. En la práctica totalidad de los casos el empuje notable se produjo a partir de dedicar buena parte de la prescripción floral al tratamiento del los síntomas orgánicos.

Procuremos entonces que nuestros pacientes se vayan de la consulta con alguna crema, colirio, loción, aceite de masaje, etc., que atienda también a la presentación de sus síntomas físicos.

Gracias por tu amable atención.

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