5 May 2014

Los 7 pasos/estados de la curación. Parte II: La Paz.

Los 7 pasos/estados de la curación. La siguiente nota es una selección de párrafos -comentados y reescritos- del libro Terapia Floral Integrativa (Edaf, 2013)

Armonizar nuestra conducta en esta vida de acuerdo con los deseos de nuestra propia alma, y permanecer impasibles es algo muy importante, y lograrlo nos da esa paz que trasciende la comprensión; y aunque al principio nos parezca un sueño fuera de nuestro alcance, con paciencia y perseverancia estará al alcance de todos nosotros.” Bach, E. Cúrese a Ud. Mismo.

¿Qué es la paz? 

Para Bach es el estado tranquilo (“impasible”, dice él) que la mente logra cuando está en armonía con el alma, algo que conseguimos desarrollando la consonancia entre la conducta de la personalidad y nuestros instintos e intuiciones, de este modo se aquietan nuestras tribulaciones y preocupaciones.

La Paz, como primer paso terapéutico floral, es la gestión de la pacificación. Lo primero para Bach es pacificar, vale decir, reducir los niveles de angustia del consultante. Pero también del propio terapeuta, por ello es recomendable el proceso terapéutico personal.

(…)

¿Qué es lo que más atormenta y quita la paz a este ser humano?

Opino que esta es la primera pregunta que podemos hacernos a la hora de formular.

En las primeras fórmulas, en los primeros momentos de acompañamiento floral, así como en las crisis debidas a la reactivación de traumas, la pacificación, tanto del sufrimiento inevitable como del innecesario, es la primera intervención tranquilizadora. Pero esto es algo que ya sabemos; no obstante, y por ello insisto, en los grupos de aprendizaje y supervisión observo que en las primeras entrevistas, el terapeuta floral desea ir al fondo, hace verdaderos esfuerzos para colocar esencias florales que traten la causa del dolor, y descuida detenerse cuidadosamente en el sufrimiento, básicamente en el intenso miedo, en la tristeza profunda, o en la virulencia del odio hacia sí mismo. El terapeuta floral fórmula para aquietar sus propias ansias de curar y descuida el tormento del cliente ofreciendo fórmulas en las que olvida la inclusión de Rescue Remedy, Sweet Chesnut, Rock Rose, Mustard, Gentian, Gorse, Pine, Larch, Angélica, Ángel Trumpet, Fireweed, Penstemon (Leer la Nota: Parte I). Omisiones que también observo en las auto formulaciones. Lo obvio es difícil de ver. Entonces, pacificamos cuando ponemos la atención en construir fórmulas pacificadoras del sufrimiento innecesario así como del inevitable.

Los innecesarios son provocados por formas crueles y desesperantes de hablarse a uno mismo, generalmente diciéndonos falacias. Pienso cómo se quita la paz el que presenta indicadores Larch, se cuenta mentiras de auto devaluación del tipo “No puedo””No soy capaz” “No tendré éxito”. Pine es otro productor de incalculable sufrimiento innecesario, sobre todo cuando advertimos que el consultante se culpa por algo de lo que no es culpable. O en los pensamientos de miedo de los indicadores del primer grupo bachiano (…)

Elaborar con el cliente un dolor innecesario presenta una ventaja, y es que no se trata de algo inevitable que le ha sucedido, sino de algo que se hace a sí mismo. ¿Puede darse cuenta de que es él quien se lo infringe? ¿Cómo se lo hace, qué palabras utiliza? ¿Puede repetírnoslas? ¿Alrededor de qué circunstancias gatilla esa voz interior? Cree que podrá estar atento a cuando ello suceda para interrumpirlo? Porque le daremos esencias específicas con ese objetivo (…)

Sentir dolor inevitable

  Hay dolores inevitables como la muerte, la enfermedad o el abandono de un ser querido, los accidentes, la pérdida de un proyecto significativo, los atentados, las tragedias medioambientales, o la experiencia de recibir un diagnóstico de una difícil enfermedad (…)

…cualquier intento de esquivarlos -evitarlos, reprimirlos, olvidarlos- acaba en el cuerpo o en los vínculos. Aquí la pregunta es ¿cómo los pacificamos?. Porque estamos hablando de dolores inevitables. Así es que no damos aquellas esencias para qué el dolor se valla (…) sino para disminuir ese “punto de locura” que tiene el dolor.

(…)

  Pacificar el dolor inevitable, entonces, es acompañar al consultante por la experiencia de pérdidas de personas, salud o proyectos, animándolo a que haga un lugar a ese dolor que está allí, normalizándolo, poniéndolo en un contexto: “Es inevitable sentir dolor y llorar por la muerte de una hija”. Pacificar es facilitar el desahogo, no es evitar el dolor inevitable intentando que es sufrimiento de vaya por todos los medios. Y cuando damos esencias florales para los dolores inevitables, lo que tratamos es la locura del dolor.

La pacificación del vínculo

  Digamos también que hay una pacificación urgente y otra importante. He hablado de las urgentes en los párrafos anteriores. La importante es la pacificación de los vínculos con sus padres, hermanos, primos, abuelos, hijos, marido o pareja, compañeros, colegas. Y en la pacificación juega un importante rol la buena experiencia de la Paz en el vinculo entre TFI y consultante.

  Para muchas personas la relación con su terapeuta floral es la más honesta y significativa que han tenido o tienen en la actualidad. Comprendamos que el bello lazo terapéutico, la buena alianza, es un modelo de relación para sus relaciones por fuera de nuestra consulta.

La pacificación de nuestro vínculo con el consultante puede ser difícil si confluimos -nos quedamos pegados- con su matriz emocional. De pronto colapsamos con algo suyo que también es  alglo propio sin elaborar, y nos precipitamos hacia sentimientos de inseguridad, miedo o irritación. En este punto hay que reciclarse inmediatamente retirándonos del riesgo de proyección o de confluencia para regresar a un estado pacificado, y que la conversación pueda continuar gracias a la gestión de nuestra buen presencia. Nadie dijo que nuestro trabajo fuera fácil aunque sea bellísimo. En algunos casos es suficiente con solo recordarnos la palabra PAZ, como lo que es, un mandato bachiano para la recuperación de una actitud en consulta y en la vida. Recordemos que la terapia floral es también la práctica de una actitud pacificadora que nos permite poner conciencia a lo que está sucediendo entre ambos y producir una devolución constructiva para el consultante, para el TFI, y para el vínculo. Una devolución floral que vaya en el mismo sentido de la esencia que surge como necesaria. No evitamos lo acontecido, lo abrimos a consideración de ambos, esto que hace conmigo es una repetición de lo que hace por fuera, así que lo convertimos en una buena oportunidad para ver qué pasa aquí, en una herramienta capaz de desarrollar su lado luminoso.

Normalmente solemos estar en paz en consulta, pero no siempre es así, y esto es independiente de nuestro grado de experiencia. Y si no nos damos cuenta de que hemos entrado en colusión con su matriz emocional, y nos quedamos enganchados con lo que nos raspa en el contacto con el consultante…pasamos a ser alguien más que no le prestará ayuda, que no será una bendición para él (como dice Bach en la descripción de Water Violet). Y formularemos incorrectamente, porque una fórmula floral asertiva es la que hacemos comprendiendo sus defectos y el dolor que le provocan, no proyectando los nuestros sobre él. Cuando esto sucede, no hay paz en el vínculo, no circula una energía amorosa, y las formulaciones, en especial las iniciales, no resultan ni compasivas ni pacificadoras.

La gestión de la pacificación. Síntesis

  1. Anclarse en la Paz el TFI. Pacificarse a sí mismo.
  2. Diferenciar el sufrimiento innecesario del sufrimiento inevitable
  3. Incluir la observación y la devolución de lo bello y lo bueno
  4. Pacificar el vínculo TFI/cliente (consultante o alumno)
  5. Fórmulas de pacificación individual en consulta (preparemos un vaso con unas esencias que veamos son imprescindibles en el mismísimo momento de la atención), así como la fórmula post-consulta (la que se lleva a casa).
  6. Algún día hablaré sobre la formulación para la pacificación grupal, son las que preparamos y ofrecemos al grupo (terapéutico o de formación) a la hora del encuentro. Pueden pensarse para todo el grupo desde la lectura del emergente grupal, esta es una posibilidad; también pensando en el objetivo al que se desea arribar.
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