crisis curativas
18 Mar 2015

¿Las esencias florales producen crisis curativas?

¿Las esencias florales producen crisis curativas? Este es un tema delicado en la terapia floral, existen distintas opiniones, daré la mía. 

Por Susana Veilati, TFI

Al principio de mi trabajo como terapeuta floral solía decir, e incluso escribir, que con ciertas esencias o formulaciones había que irse con cuidado. Me estaba haciendo eco de similares afirmaciones leídas, o hechas y escuchadas de la boca de algún elaborador. Lamento estas aseveraciones… pero así es la inexperiencia que como sabemos es motivo de temor. ¡Cuidado!, dice el miedo. Pero la práctica y la observación lo quitan, menos mal; así es que os voy a decir qué pienso sobre las “reacciones negativas a las esencias florales”, las “crisis curativas de la formulación floral”, o “la precaución de formular ciertas esencias florales”. Me refiero a las elaboradas siguiendo el método bachiano.

Las auténticas causas de las “crisis”

Las esencias florales, es bueno recordarlo, nacen a partir del rechazo del compasivo Bach a infringir dolor al paciente, recordemos esa afirmación respecto a las agujas y los pinchazos… y aquella otra de las crisis que ciertos remedios homeopáticos producían en sus pacientes. Por otro lado, bueno sería que leyerais o releyerais el trabajo de recopilación de tantísimos casos tratados por Bach y sus colaboradores, efectuada por Phillip Chancellor, no se hace mención allí a alguna crisis curativa. Además la OMS en su conocida sugerencia de las Flores de Bach -en 1986- a sus países miembros, las recomienda para seres tan sensibles y delicados como niños y bebes. Y por último están mis años de experiencia profesional con alumnos y pacientes, en los que no he tenido las llamadas “crisis curativas” o “crisis de agravamiento” atribuibles a las esencias florales, aunque sí debidas a otras cuestiones que comento a continuación.

Después de años de observación estoy en condiciones de decir que se deben a no haber formulado apropiadamente, así es que el núcleo duro queda sin tocar y continúa su mal curso en aumento, y esto sumado a que el consultante espera mejorar debido a mi intervención floral. De todo ello resulta que se pone peor y a ello se agrega su decepción y pérdida de la esperanza, cuando no su enfado por frustración.

No hago responsable de un “empeoramiento” a las esencias florales dadas, sino a que no estoy atinando en la formulación, sea porque no vi algo importante, me falló la comprensión, o porque no se mostró su gravedad en esas primeras entrevistas. Podemos no ver, no comprender y no atinar en la formulación por muchas razones que ahora, por cuestiones de espacio y tiempo, resumiré en: proyecciones, miedo, distracciones, y juicios del TFI. Cualquiera de estas actitudes nos alejan de una escucha atenta que resuelva asertivamente la formulación.

Un segundo motivo de crisis inicial no debida a las esencias florales -aunque atribuida a ellas- es la mismísima conversación en los primeros encuentros. Me explico, las personas nos ponemos mal porque nos defendemos del dolor, lo evitamos porque duele… nadie desea sufrir. Así es que negamos, proyectamos, introyectamos, deflectamos, retroflectamos, y así todos los conocidos mecanismos de defensa (del dolor). La cuestión es que para formular apropiadamente el TFI conversa y eso “mueve” o “remueve”, y para algunas personas esto será motivo de crisis al día siguiente o a los dos o tres días de la entrevista, justo cuando comienza a tomar las esencias florales, ergo: las esencias me caen mal. De aquí la importancia que tiene no ir más allá de hasta donde nos dejan, tratar con suma delicadeza los comienzos, y darnos cuenta de cuando estamos con personas tan sufridas, tan defendidas, tan poco conscientes de sí mismas debido al dolor que padecieron. Paciencia y cariño es el consejo.

Quizá compartáis conmigo que estas “crisis” suelen tener lugar al principio del acompañamiento floral, cuando aun estamos intentando un acoplamiento y es complejo advertir mucho de lo que nos trae el cliente. Los principios son así, hay desajustes; es imposible resolverlos a todos en las entrevistas iniciales en las que tanto se juega: la creación de la confianza del cliente en el TFI y en las esencias florales, la apertura del consultante hacia sí mismo, la adaptación del TFI al discurso y a la actitud del cliente, la asociación de lo que le sucede con las primeras esencias florales… Justo por esto es importante que al principio veamos al usuario floral de modo semanal (recordemos que Bach veía a sus pacientes cada dos o tres días). Las crisis se evitan o se acompañan con el contacto entre TFI y cliente, y con la modificación de la formulación que siempre irá pegadísima a sus mínimos cambios.

Un tercer motivo, pariente de los anteriores, es que la mayoría de los consultantes nos piden terapia floral ya colocados al límite del abismo, lo que es decir, vienen al borde de la crisis en la que pueden caer antes de que les hagan efecto las esencias florales, y no debido a ellas. Pero justo esa crisis, que nunca es nueva sino que es más de lo mismo, es una extraordinaria oportunidad para formular asertivamente, como si dijésemos: aquí está esta mujer, ésta es su crisis que tiene éste discurso y que suena tal como ahora suena… Sí, sí, éstas son las esencias apropiadas ¡aquí están!. La crisis es una gran oportunidad para una formulación magistral, en el sentido de maestra. Es en presencia del sufrimiento cuando podemos hacer algo con él.

Pero ¿qué le pasa al TFI con las crisis de sus clientes? ¿Se asusta? ¿Se siente incompetente? ¿Teme que el cliente lo abandone? ¿Teme por su reputación? ¿Pierde la confianza en sí mismo… y en el cliente…? Elaboremos esto en nuestros procesos terapéuticos florales personales y en las supervisiones. Atendamos al cliente bebiendo las esencias apropiadas para nuestra propia crisis debida a la crisis del cliente.

Sobre la autoformulación

Valga lo dicho hasta aquí también para las “crisis” debidas a la autoformulación. Formularme a mi misma es pensar en cuestiones que no había pensado, es remover, poner un foco donde normalmente no lo pongo.

Por otra parte, formularse a uno mismo topa con un límite, el de la propia capacidad de introspección, me es posible ver algunas dificultades pero puede que no advierta otras ¿Y si no las veo cómo encontrar las esencias florales?. Creo haberme formulado bien pero no fue así, y tomo esta fórmula floral que no mejora gran cosa sino que me deja peor. Lo que me deja peor es creer que tomo algo para estar mejor y como no he atinado, entonces el deterioro sigue su marcha en picado.

Cuando decido tomar una fórmula floral también lo puedo hacer estando al límite de una crisis, y si el dolor, el desconocimiento, la ignorancia, me impiden encontrar la esencia floral justa…

Y en estas consideraciones sobre la autoformulación supongo a un terapeuta floral que es diestro en materia floral, porque no conocer la materia y formularse a uno mismo o al otro, es garantía de poco éxito en la curación, o un éxito brevísimo. Pero si me reconozco y si domino la materia tengo buenas posibilidades.

Sobre las esencias florales

Ah! y una recomendación más, cuando hablamos de alguien que está en crisis podemos pensar en ciertas esencias bachianas en particular: Rescue Remedy (es una emergencia); Rock Rose (miedo intenso y específico); Aspen (miedo intenso e inespecífico); Cherry Plum (miedo a descontrolarse los actos o el cuerpo); Sweet Chestnut (desesperación por causas específicas); Mustard (desesperación por causas inespecíficas); Star of Bethlehem (impacto traumático); no descuidemos a Gorse (desesperanza). En California me gusta mucho Angélica (Hasta Dios me ha abandonado), Love Lies Bleeding (Mi dolor es el más grande).  Este sería un ejemplo de botiquín básico de primeros auxilios en las crisis. Estoy haciendo referencia a las urgencias y seguro me dejo algunas esencias en el tintero, no es mi intención ser exhaustiva en este punto ahora. Luego habremos de tratar con otras esencias las consecuencias de estos difíciles tránsitos.

Y por último, pensemos que ni estas ni otras esencias florales impiden el impulso ya irrefrenable de cometer un atentado irreversible contra la propia vida o la del otro, consecuencias propias de ciertos estados de locura causados por hondos males del alma también llamados “enfermedades mentales”, para esto están los psicofármacos. Las esencias florales se ocupan muy directamente de la evolución personal gracias a la buena comunicación del alma con la personalidad; y la psiquiatría, como puede, de la química cerebral que habrá de controlar y modificar en tan peligrosas circunstancias. Dos medicinas diferentes para dos distintos objetivos.

Gracias por tu atenta lectura.

Nota de junio de 2015:  Recomiendo encarecidamente que leáis los Comentarios a esta nota en Facebook, hay allí cuestiones planteadas por profesionales de la terapia floral que enriquecen notablemente este material.

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