Holly
31 Ene 2017

HOLLY ¿qué hacemos con el enfado además de dar la esencia floral adecuada?

Hablar de Holly es adentrarnos en la fuerza del enfado que puede ser destructiva y matar, o constructiva y empujarme a actuar a favor de un cambio de condiciones en mi vida, se merece que nos detengamos a sentirla y explorarla. Así es que una intervención eficaz con tu paciente que tiene dificultades para expresar su ira, ya sea porque la grita o porque la reprime, puede ser: “Ahora que dices que estás enfadada, permítete sentir tu enfado y veamos de qué te das cuenta”. En esta intervención admitimos que el enfado existe, que le hacemos un lugar, y que es bueno sentir esa fuerza porque nos dice algo. Suponemos, además, que hay allí una información por descubrir que promoverá un cambio positivo.
La ruta de intervención Holly en consulta
Por otra parte, cuando nos enfadamos es porque tenemos motivos para ello, nuestros motivos, y son valiosos, escuchémoslos. Entonces:
1. Permítete sentir tu enfado…
2. Veamos cuáles son tus motivos para estar enfadada…
3. Y ahora que los conocemos ¿cómo puedes formularlos para pedir lo que necesitas en vez de perder la razón? La rabia no sabe razonar ni pedir necesidades, las exige gritándolas, hay impotencia.
Bajo la rabia hay tristeza
Pero profundicemos algo más. En un post anterior vimos que el miedo Mímulo esconde enfado, y tristeza (pero este es otro tema), bajo la rabia Holly también hay tristeza, veamos esto. ¿Qué dice el enfado si lo reducimos a su esencia?: “No me siento valorada por ti” “No me siento amada por ti” “No me siento cuidada por ti” ¿Y qué pasa si te dejas sentir esas necesidades insatisfechas? Que sientes tristeza. Tristeza por no ser valorada, amada y cuidada. Pero Holly prefiere enfadarse a sentir su tristeza, se acoraza (recordemos sus hojas pinchudas y duras, sus frutos rojos y tóxicos) porque es grande su fragilidad (esas pequeñas florecillas blancas). En eso es como sus otras compañeras del 5º grupo bachiano, el de la Hipersensibilidad a influencias e ideas: Walnut, Agrimony y Centaury, todas con problemas para enterarse de lo que sienten y quieren de verdad. Suelo recomendar a los alumnos: acompañad a Holly por la conciencia de su tristeza y habréis hecho un buen trabajo, porque desde allí podrá pedir con sinceridad y entereza, pedir desde el contacto con su necesidad.
Un último tip
Algo más: Holly te va a decir “ya lo he pedido…mil veces”. Pregúntale cómo lo ha dicho y verás que lo ha exigido, gritado, o mordido… todo menos sentarse a conversar reflejando la gran importancia que eso tiene para sí mism@. Holly demanda como los bebes, que piden con pataletas, arrebatos y chillidos porque aun no tienen acceso al lenguaje. Cuando estamos en modo Holly regresamos a aquellas etapas pre-verbales, no encontramos las palabras, colapsamos y pataleamos, así es que preferimos no hablar (“Si hablo me lo como” “Si hablo lo mato”, tales son las fantasías de destrucción). Así comienza a acumular hasta que explota como una bomba o implota con úlceras o jaquecas. A esto se refiere cuando dice “ya lo he pedido”; con delicadeza habremos de dirigir su atención de adulto sobre ello.
Este es el enfoque que tenemos en la escuela: mientras escuchamos al consultante se constela una esencia floral, esencia que señala una ruta de intervención (un modo de pensar su dificultad, de conversar, escuchar y preguntar), y cerramos dando la esencia floral designada para anclar lo visto y desarrollar la virtud opuesta que promete el floral.
Gracias por tu amable lectura.
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