11 Jun 2014

Escuchar lo que no se dice. Un testimonio de formulación floral.

Por Susana Veilati, TFI.

Muchas son las técnicas que existen para que la conversación sea terapéutica. Hoy nos gustaría llevar tu atención hacia una: la escucha de lo que no se dice. Compartimos un caso publicado en el libro de la “Terapia Floral Integrativa. Recursos, actitud, y valores en la consulta y la enseñanza de la Terapia Floral” Susana Veilati. Edaf, 2013:

La escucha terapéutica floral es compleja: escucho lo que dice el cliente, lo que no dice, lo que sucede dentro de mi, lo que ocurre en el vínculo, la virtud que pulsa por aparecer, y las esencias florales que hacen figura. Pero complejo no quiere decir complicado. (…)

ESCUCHAMOS LO QUE NO DICE

Hasta aquí, hemos visto en apartados anteriores cómo escuchar lo que dice; pero lo que el consultante no dice también es un importante material para la formulación floral.

Marta, 32 años, el oficio de ser madre

Marta es madre de Hussein, un niño de 8 años tartamudo sin causa física asociada. Esta mamá lleva seis sesiones hablando casi exclusivamente de la obsesión y del dolor por la pérdida de su ex amante, tal como ella dice.

Está tomando White Chesnut y Bleeding Heart, la primera para el pensamiento recurrente, la segunda es puntual para la pérdida del objeto-de-amor-único-del-cual-depende-mi-felicidad. A ver si es posible que al disminuir su obsesión y dolor por la pérdida, comience a pensar en otros temas; por ejemplo, Marta no se está preguntando por lo que es ser madre, Hussein no aparece en su testimonio. No habla de él. Su hijo, por ahora, no está en la mira de esta mujer ocupada en hablar de su último desencuentro con un hombre. ¿Estaremos ante un niño que reclama con insistencia de hijo una relación con ella a través de la tartamudez, ese ensordecedor “síntoma-metralleta”?

Por el momento, Marta parece una madre que no está pudiendo escuchar amorosamente a su hijo mientras transmite eso que toda madre enseña a su niño: que el mundo no comienza ni termina en él. Así es que ante esta dificultad, Marta se retira omitiéndolo de la relación lo que probablemente incentiva aún más la tartamudez del pequeño.

Es lo que Marta lleva tanto tiempo sin decir lo que me hace pensar en la formulación de, entre otras, la Mariposa Lily, Cosmos y Zinnia. La primera es la esencia que rescata en toda mujer el buen maternaje (dar incondicionalmente mientras colocamos límites); la segunda, es para que pueda poner en palabras el contenido de su experiencia mientras ayuda a su hijo a que haga lo mismo con la propia; la tercera, para disfrutar juntos.

Preguntémonos entonces por lo que el consultante no dice: ¿A quién borra de su discurso? ¿De cuál suceso no habla? ¿Cuáles palabras no aparecen en su testimonio? Una persona no pronuncia, en casi dos años de acompañamiento floral, la palabra “amor”; a otro le ocurre lo mismo con la palabra: “odio”, “masturbación”, “homosexual”, “miedo”, “padre”… ¿La omisión de ciertas palabras señala la presencia de qué?”.

Gracias por tu atención.

Selección de texto: Anais Jiménez, TFI en formación.

Postdata del 13/06/2014: Algunos comentarios de amables terapeutas florales a esta Nota, me han sugerido este breve agregado:

Es cierto, es importante que prevalezcan las esencias florales que recogen lo dicho por el consultante, o lo dicho por el terapeuta floral y que ha encontrado consenso en el cliente (algo así como “Entonces estamos de acuerdo en la necesidad de incorporar Vine a la fórmula para que la comunicación con tu hija pueda deslizarse más hacia la mutua comprensión que a la lucha de ambos por el poder, no?”) Sí, el título: “Escuchar lo que no se dice”, es una invitación a pensar en lo que omite el cliente y pasarlo a esencias florales (recordemos que cada esencia floral es una hipótesis de fondo de lo que le sucede a una persona) Podemos dar o no esas esencias, algo que dependerá de algunas variables; pero sí saber que lo evitado (y ya traducido a esencias florales y por lo tanto clara hipótesis de trabajo para nosotros) tiene una enorme fuerza. Habremos de estar muy atentos al momento en que el cliente se acerca al tema para cogerlo al vuelo.

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