diferenciar dolor problema
28 Sep 2014

Diferenciar el dolor del problema. Formulación floral y conversación terapéutica.

Diferenciar el dolor del problema (lo que Bach llama “la causa”), y el problema (la consecuencia) es importante para la construcción de una buena fórmula que siempre recogerá a ambos. Y no sólo para la formulación floral, también para orientar nuestras intervenciones a lo largo de la conversación terapéutica, recordemos: una esencia señala la dirección de la cura, en Bach hay 39 direcciones diferentes, y en California, como mínimo, 103. Sigamos.

Cuando un consultante dice ” Tengo miedo a los túneles” está hablando del problema que tiene para conducir por las carreteras. Más estamos ante un farol que ilumina un sitio donde no hay nada. Los miedos son como el pájaro que pone los huevos en un sitio y para protegerlos canta en otro. Si quieres encontrar los huevos, no vayas adonde canta, es una pérdida de tiempo. ¿Y cómo encontrarlos? Con paciencia y sin centrarte en ellos. Veámoslo con un ejemplo en el que evidenciamos el dolor y el problema:

Un hombre consulta por sus intensos miedos. Es de carácter reservado, ha perdido recientemente a su esposa, se siente incompetente, ha desarrollado fuertes migrañas y miedo a los ascensores y a la escaleras mecánicas. ¿Cuál es su dolor? ¿La pérdida de su mujer? Esta es la fatalidad que ha desencadenado su problema. ¿El miedo a los ascensores? ¿Quizás las migrañas? No, estos son sus problemas: debe subir por las escaleras y no puede encarar sus tareas cotidianas debido a sus jaquecas.

El dolor es que no comparte con nadie sus sentimientos (Star of Bethlehem, no acepta consuelo, dice Bach) así es que no tiene buenos amigos, ni ternura (Water Violet); siente culpa por lo que ha quedado inconcluso con su difunta esposa (“No la cuidé todo lo que se merecía”), y por la relación interrumpida con su hija mayor (Pine y Willow). Así es que la dirección de la cura irá en la línea de contactar suavemente con su temor a ser rechazado, con su desconfianza de abrir su corazón, con su necesidad evitada de contacto y ternura, así como rescatar lo que sí ha hecho por su esposa, mientras se perdona por lo que no ha podido hacer, junto con evidenciar su enfado por sentirse abandonado por ella. Teniendo en cuenta, además, que allí hay una hija y un padre, veremos qué está pasando aquí para reconstruir lo que se ha roto (la muerte de un progenitor suele poner en evidencia las dificultades con el otro). Y trabajando sobre el dolor impactaremos sobre sus jaquecas y miedos a los artefactos mecánicos.

Observa cómo los terapeutas florales integrativos podemos distraernos con la tapadera de los miedos, continuar insistiendo en conversar sobre ascensores, escaleras mecánicas y jaquecas, vale decir, entreteniéndonos en el lugar donde canta el pájaro, y quedarnos atascados en formulaciones parciales que atienden a su problema (Mimulo, Rock Rose, Aspen), pero no a su dolor (Star of Bethelem, Water Violet, Pine y Willow). Sí, corresponde formular todas ellas, tanto las esencias que recogen el dolor como las del problema. (Ver nota más abajo)

Lo maravilloso del acompañamiento de los miedos, las obsesiones y las enfermedades físicas, es que buscando resolver sus problemas, el consultante descubre, acepta y reorienta su auténtico dolor.

Extracto corregido y aumentado del libro “Terapia Floral Integrativa. Recursos, actitud y valores en la consulta y la enseñanza de la Terapia Floral”. Susana Veilati. Ed. Edaf, 2013. Pág. 162

Selección de texto: Anais Jiménez, TFI en formación.

Gracias por tu atención.

Nota: Esta distinción entre dolor y problema en la terapia floral, me la ha inspirado la lectura de Safran y Muran, La alianza terapéutica, Desclée. Ellos lo enfocan desde otro costado, que comparto parcialmente. La que leéis aquí es una reformulación de esta idea que vinculo al acto de la formulación y la dirección curativa en la TFI. (SV)

Más información sobre la Terapia Floral Integrativa aquí.

X