La escalera al cielo de Paula.
2 Oct 2017

Correr aventuras

Cada tanto tendríamos que correr alguna aventura, me explico. Lo bueno de tener ya unos años es que me voy dejando llevar. De vez en cuando dejo que se marche la fuerza de mi ego (soy de corte voluntarioso) y así el poder del flujo aparece.
Bueno, por esas sin razones del flujo intuitivo, acabo de pasar una semana (en un paraíso vegetal español) aprendiendo sobre plantas, chamanismo amazónico, dietas purificadoras, y ofreciendo mi saber sobre esencias florales, clínica e intervención grupal.
Es tanto lo aprendido de mí misma, de los asistentes -hombres y mujeres de tantas partes del mundo- y de mis queridos compañeros de trabajo, que iré asimilándolo poco a poco.
Pero hay algo que, a raíz de esta experiencia, ahora me hace figura: la aventura. Exponerse a lo diferente, correr riesgos, no saber, encontrarse en situaciones y con personas impactantes, alterar drásticamente los hábitos…
Sí, cada tanto tendríamos que correr alguna aventura. Se desarrolla la inventiva, la aceptación de lo que hay, la adaptabilidad, las actitudes colaborativas, la ductilidad, la capacidad de sorpresa, la tolerancia a la frustración y la risa de uno mismo. ¿Cómo es que nadie ha escrito algo así como “El Poder de la Aventura”, o “Aventura y Autoestima”?
Así es que si estás dudando de si correr o no una aventura, tenla.

Susana Veilati, Terapeuta Floral Integrativa

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