8 Oct 2017

Baños de bosque: Una historia de Caminantes

Nueva actividad de la Escuela

Anunciábamos los baños de bosque en el post de nuestro Blog del 16 de setiembre de 2017 (“El Camino de la naturaleza: Sendas en la Terapia Floral Integrativa”) decíamos que pronto saldríamos al bosque. Nuestra promesa ya es una realidad en este hermoso video que hemos preparado con todo amor para vosotros y que lo acompañamos de una de las narraciones más hermosas de Edward Bach:

UNA HISTORIA DE CAMINANTES (1934)

Había una vez, y es siempre hace mucho tiempo, que dieciséis caminantes partieron en viaje a través del bosque.

Al principio todo fue bien, pero después de haber recorrido un buen trayecto, Agrimony comenzó a preguntarse si habían elegido el camino correcto. Más tarde, cuando las sombras de la tarde iban cayendo, Mímulus comenzó a tener miedo, miedo de que hubieran perdido el camino. Cuando el sol se puso, las sombras se espesaron y comenzaron a oírse los ruidos nocturnos del bosque que los rodeaba, Rock Rose se sintió aterrorizado y al borde del pánico. En medio de la noche, cuando todo era oscuridad, Gorse perdió toda esperanza y dijo: ”No puedo seguir; continuad vosotros, yo prefiero quedarme aquí, y aquí me quedaré hasta que la muerte me libre de mis sufrimientos”.

Oak, por otra parte, a pesar de sentirse perdido y saber que nunca volvería a ver la luz del sol, dijo: “Lucharé hasta el último aliento”, y continuó su camino.

Scleranthus, tenía todavía algunas esperanzas, pero a veces sufría ataques de incertidumbres e indecisión tan grandes, que al mismo tiempo quería tomar un camino como otro. Clematis caminaba pesada, rápida y pacientemente, sin preocuparse mucho si caía en el sueño eterno o salía del bosque. A veces Gentian animaba la partida, pero los otros caían en un estado de abatimiento y depresión.

Los otros caminantes jamás tuvieron miedo y quisieron ayudar a su manera a sus compañeros.

Heather estaba totalmente seguro de conocer el camino y quería que toda la compañía le siguiera. A Chicory no le preocupaba el final del viaje, pero estaba lleno de preocupación por el estado de sus compañeros: si tenían los pies lastimados, estaban cansados o tenían comida suficiente. Cerato tenía especial confianza en su juicio y quería probar cada senda para estar seguro de que no iban en la dirección falsa, y el pequeño y sumiso Centaury quería aligerar tanto la carga que estaba dispuesto a llevar el equipaje de todos. Desafortunadamente para el pequeño Centaury, por lo general llevaba la carga de aquellos más capaces de transportar la suya, ya que eran los que más se quejaban.

Rock Water, siempre dispuesto a ayudar, deprimía un poco a la partida porque criticaba a todo el que hacía algo mal, y sin embargo Rock Water conocía la senda. Vervain debería haber conocido también el camino, pero estaba un poco confuso y hablaba demasiado de la única senda que conducía fuera del bosque. Impatiens también conocía muy bien el camino a casa, de modo que estaba impaciente con los que iban más despacio que él. Water Violet ya había recorrido la senda antes y conocía el camino correcto, sin embargo adoptaba una actitud orgullosa y desdeñaba a los que no lo conocían. Water Violet los creía inferiores.

Y al final todos salieron del bosque

Ahora son guías de otros caminantes que no han hecho todavía el camino, y como saben que hay una senda y la oscuridad del bosque no es sino las sombras de la noche, caminan como “valientes caballeros”, y cada uno de los dieciséis acompañantes enseña a su manera la lección, el ejemplo necesario.

Agrimony camina totalmente despreocupado y bromea con cualquier cosa. Mímulus ya no conoce el miedo; Rock Rose, aun en la mayor oscuridad, es la imagen de la calma, el valor sereno. Gorse, en medio de la noche más oscura, relata a los caminantes los progresos que harán cuando el sol aparezca en la mañana.

Oak permanece erguido ante los fuertes vientos; Scleranthus camina con perfecta seguridad; los ojos de Clematis están llenos de júbilo al acercarse al final del viaje, y no hay dificultad o revés que pueda descorazonar a Gentian.

Heather ha aprendido que cada caminante debe recorrer su propio camino y se adelanta en su marcha para demostrar que eso es posible. Chicory, que siempre tiende una mano, sólo lo hace cuando se lo piden, y luego tan tranquilo. Cerato conoce perfectamente las pequeñas sendas que no conducen a ninguna parte, y Centaury siempre busca al más débil para aliviarle de su carga.

Rock Water ha olvidado los reproches, sólo ocupa su tiempo en dar ánimo a los caminantes. Vervain ya no da largos sermones, sino que silenciosamente señala el camino. Impatiens ya no conoce la prisa, sino que camina lentamente con el último para mantener su paso; y Water Violet, más ángel que persona, pasa entre la compañía como un cálido soplo de viento o un rayo de fabuloso sol, bendiciendo a cada uno de ellos.

Título original:” The Story of the Travellers” “Obras Completas del doctor Bach” Julian Barnard Ed.Ibis

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